/ sábado 12 de marzo de 2022

AMAT CUCAPAH

Figueroas del Alamar


En Hacienda Hechicera, José Isabel Figueroa Gallegos contratado ordeñaba vacas y cazaba “puercos” salvajes, los años 1930s. Esos “marranos” eran criaderos de Puerto Isabel abandonados al cerrarse navegación del río, por incosteable al llegar ferrocarril a Yuma en 1877.

Pues nacido en Mezquital del Oro, Zacatecas, Don Isabel trabajó temporadas alternas entre Tijuana y Hechicera. Esta hacienda desarrollaba diversa producción: Agrícola, láctea (quesos), embutidos, como jamón y tocino, empleando numerosa “peonada”. Hechicera era dinamismo regional, todos se conocían por los divertidos “bailongos”, tardeando: Sábados y domingos, llegando alegría hasta “La Chinesca” de Mexicali. Ahí don Isabel vio futuro hacia tierras sonorenses. Acepta invitación de Nacho Salinas venir a piscar algodón a San Luis; trepó redilas del troque de Nacho, enfilando brecha cruzan la panga del río. Arriba a “La Grullita” abrazando con “Fe” el trabajo. Levanta casa con adobe, donde la señora Apolonia González Muro, esposa de don Isabel, abrigó la familia, trasladándose desde Tijuana en 1937; quedó el hogar frente a casa de la “Comadrona”, doña Cuca Salinas. Ahora estaría poco al Sur, a hoy capilla de San Isidro.

Con esfuerzo del trabajo, en 1940 acepta del mestizo Cucapah-Yaqui Longinio la venta del terreno con veinte hectáreas tupidas mesquiteras. Tiene hasta hoy noria mostrando vestigios de extraerse agua con bomba de vapor. Aseguró Longinio ser descendiente último de los doce soldados yaquis, tropa de Abelardo Rodríguez. Este Cucapah trotaba “en pelo” su caballo, llevando en sus dientes punta del bozal, frenando al penco; vivía en jonucos del Riíto, llamada así la ranchería de estos nativos, ruinas presentes al Sur de popular tienda Welton, funcionando en la Grulla.

Efectivamente, no finalizaba 1919 cuando el coronel Rodríguez vino, con una docena de yaquis estableciéndose en ese campo que llamó “El Alamar”; su finalidad era estudiar estrategia para someter al rebelde Esteban Cantú en Baja California; disimuló su presencia sembrando algunas 25 hectáreas con algodón y fincó relaciones con el Sr. Platt, agente estadounidense, quien le habilitó acceso legal a despepitadoras del valle de Yuma, obteniendo certificación del departamento agrícola USA, como la mejor fibra de esta zona fronteriza y comprada al mejor precio por compañía Sanguinetti. Pues, sobre extensión de “El Alamar”, veinte años después enmontado por mesquitera, alamos y pino salado crecieron diamantes en bondades del cultivo familiar, junto a: +Jorge, Beto, Miguel, Isabel, Carmelo y Yoli; terrenos en propiedad de Amado Ramírez y luego de Jorge Salas.

Ref. ARguezL-Wilhelmy-BFigueroa


federicoiglesias50@gmail.com


Figueroas del Alamar


En Hacienda Hechicera, José Isabel Figueroa Gallegos contratado ordeñaba vacas y cazaba “puercos” salvajes, los años 1930s. Esos “marranos” eran criaderos de Puerto Isabel abandonados al cerrarse navegación del río, por incosteable al llegar ferrocarril a Yuma en 1877.

Pues nacido en Mezquital del Oro, Zacatecas, Don Isabel trabajó temporadas alternas entre Tijuana y Hechicera. Esta hacienda desarrollaba diversa producción: Agrícola, láctea (quesos), embutidos, como jamón y tocino, empleando numerosa “peonada”. Hechicera era dinamismo regional, todos se conocían por los divertidos “bailongos”, tardeando: Sábados y domingos, llegando alegría hasta “La Chinesca” de Mexicali. Ahí don Isabel vio futuro hacia tierras sonorenses. Acepta invitación de Nacho Salinas venir a piscar algodón a San Luis; trepó redilas del troque de Nacho, enfilando brecha cruzan la panga del río. Arriba a “La Grullita” abrazando con “Fe” el trabajo. Levanta casa con adobe, donde la señora Apolonia González Muro, esposa de don Isabel, abrigó la familia, trasladándose desde Tijuana en 1937; quedó el hogar frente a casa de la “Comadrona”, doña Cuca Salinas. Ahora estaría poco al Sur, a hoy capilla de San Isidro.

Con esfuerzo del trabajo, en 1940 acepta del mestizo Cucapah-Yaqui Longinio la venta del terreno con veinte hectáreas tupidas mesquiteras. Tiene hasta hoy noria mostrando vestigios de extraerse agua con bomba de vapor. Aseguró Longinio ser descendiente último de los doce soldados yaquis, tropa de Abelardo Rodríguez. Este Cucapah trotaba “en pelo” su caballo, llevando en sus dientes punta del bozal, frenando al penco; vivía en jonucos del Riíto, llamada así la ranchería de estos nativos, ruinas presentes al Sur de popular tienda Welton, funcionando en la Grulla.

Efectivamente, no finalizaba 1919 cuando el coronel Rodríguez vino, con una docena de yaquis estableciéndose en ese campo que llamó “El Alamar”; su finalidad era estudiar estrategia para someter al rebelde Esteban Cantú en Baja California; disimuló su presencia sembrando algunas 25 hectáreas con algodón y fincó relaciones con el Sr. Platt, agente estadounidense, quien le habilitó acceso legal a despepitadoras del valle de Yuma, obteniendo certificación del departamento agrícola USA, como la mejor fibra de esta zona fronteriza y comprada al mejor precio por compañía Sanguinetti. Pues, sobre extensión de “El Alamar”, veinte años después enmontado por mesquitera, alamos y pino salado crecieron diamantes en bondades del cultivo familiar, junto a: +Jorge, Beto, Miguel, Isabel, Carmelo y Yoli; terrenos en propiedad de Amado Ramírez y luego de Jorge Salas.

Ref. ARguezL-Wilhelmy-BFigueroa


federicoiglesias50@gmail.com


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