/ lunes 27 de enero de 2020

CONTRASENTIDO

Vocación y juventud; qué felicidad


El mes de febrero de cada año millones de jóvenes se cuestionan sobre qué estudiar. En principio se pudiera pensar que esa decisión es la que determina su quehacer laboral y profesional; sin embargo, debemos comprender que la vida es más que lo que hacemos para subsistir, que un título, trabajo, quehacer o profesión no deben determinar lo que somos, porque vivimos en una era en la que todo cambia y evoluciona con rapidez, así que seguramente no terminaremos siendo lo que estudiamos.

Incluso es válido pensar en estudiar o no, sobre todo porque existe una fuerte publicidad para emprender negocios. En la decisión de qué estudiar un factor importante a considerar es la amplia oferta de carreras profesionales, profesionales técnicas, técnicas, certificaciones y los estudios en línea que dan a los jóvenes una gran oportunidad de desarrollo profesional o comercial de una idea de negocio. De las anteriores oportunidades debemos obtener los recursos para lograr satisfacer las necesidades primarias o básicas, pero hay que recordar que existen otras necesidades mucho más importantes para el hombre como las afectivas, sociales y de realización.

Otro factor interesante para tomar en cuenta es el tiempo. Los jóvenes tienen la enorme ventaja que el tiempo está a su favor; toda una vida por delante, por lo que las necesidades e intereses cambiarán de acuerdo con los contextos. En ese sentido hay que observar que ahora la oferta educativa favorece a personas que trabajan y de una edad más avanzada. Lo anterior es importante en el sentido que se puede hacer un plan de vida conforme a las condiciones económicas actuales, que no siendo muy favorecedoras se puedan alinear a lo profesional en un futuro.

Hoy un título de ninguna carrera y de ninguna escuela te garantiza un trabajo o la prosperidad. Las condiciones actuales de competitividad y la facilidad relativa para acceder a un título universitario tienen una mayor oferta de lo que el sector económico puede demandar. Ante ese gris escenario hay un factor clave que no se enseña en ninguna escuela, sino que es algo que se construye con los deseos reales de cada persona de servir y de hacer lo que nos satisface que se llama vocación. Es entonces la vocación el factor que nos permite ser competitivos en el ejercicio profesional y lo que nos permite realizarnos como seres humanos.

Así que lo mejor que puede hacer un padre de familia es apoyar a sus hijos para que encuentren o construyan su vocación, porque es la única garantía de éxito. La misma sociedad debe ayudar a que los jóvenes se realicen personalmente y para que su vocación triunfe, con ello vamos a garantizar un verdadero futuro y espacio sano de convivencia, además de un gran desarrollo de la comunidad, que nos permitirá olvidarnos de los grandes flagelos sociales como la violencia y desigualdad. A final de cuentas, si todos encontramos las oportunidades de realizarnos en esta sociedad, no tendremos problemas para ser una sociedad feliz y desarrollada. Entonces, la vocación de todo ser humano debe ser la construcción de la felicidad.

@GildardoLinarez

glinarez@hotmail.com

Vocación y juventud; qué felicidad


El mes de febrero de cada año millones de jóvenes se cuestionan sobre qué estudiar. En principio se pudiera pensar que esa decisión es la que determina su quehacer laboral y profesional; sin embargo, debemos comprender que la vida es más que lo que hacemos para subsistir, que un título, trabajo, quehacer o profesión no deben determinar lo que somos, porque vivimos en una era en la que todo cambia y evoluciona con rapidez, así que seguramente no terminaremos siendo lo que estudiamos.

Incluso es válido pensar en estudiar o no, sobre todo porque existe una fuerte publicidad para emprender negocios. En la decisión de qué estudiar un factor importante a considerar es la amplia oferta de carreras profesionales, profesionales técnicas, técnicas, certificaciones y los estudios en línea que dan a los jóvenes una gran oportunidad de desarrollo profesional o comercial de una idea de negocio. De las anteriores oportunidades debemos obtener los recursos para lograr satisfacer las necesidades primarias o básicas, pero hay que recordar que existen otras necesidades mucho más importantes para el hombre como las afectivas, sociales y de realización.

Otro factor interesante para tomar en cuenta es el tiempo. Los jóvenes tienen la enorme ventaja que el tiempo está a su favor; toda una vida por delante, por lo que las necesidades e intereses cambiarán de acuerdo con los contextos. En ese sentido hay que observar que ahora la oferta educativa favorece a personas que trabajan y de una edad más avanzada. Lo anterior es importante en el sentido que se puede hacer un plan de vida conforme a las condiciones económicas actuales, que no siendo muy favorecedoras se puedan alinear a lo profesional en un futuro.

Hoy un título de ninguna carrera y de ninguna escuela te garantiza un trabajo o la prosperidad. Las condiciones actuales de competitividad y la facilidad relativa para acceder a un título universitario tienen una mayor oferta de lo que el sector económico puede demandar. Ante ese gris escenario hay un factor clave que no se enseña en ninguna escuela, sino que es algo que se construye con los deseos reales de cada persona de servir y de hacer lo que nos satisface que se llama vocación. Es entonces la vocación el factor que nos permite ser competitivos en el ejercicio profesional y lo que nos permite realizarnos como seres humanos.

Así que lo mejor que puede hacer un padre de familia es apoyar a sus hijos para que encuentren o construyan su vocación, porque es la única garantía de éxito. La misma sociedad debe ayudar a que los jóvenes se realicen personalmente y para que su vocación triunfe, con ello vamos a garantizar un verdadero futuro y espacio sano de convivencia, además de un gran desarrollo de la comunidad, que nos permitirá olvidarnos de los grandes flagelos sociales como la violencia y desigualdad. A final de cuentas, si todos encontramos las oportunidades de realizarnos en esta sociedad, no tendremos problemas para ser una sociedad feliz y desarrollada. Entonces, la vocación de todo ser humano debe ser la construcción de la felicidad.

@GildardoLinarez

glinarez@hotmail.com

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