/ lunes 23 de marzo de 2020

CONTRASENTIDO

La consulta por el agua


Al escribir esta columna, estimado lector, no sabemos la decisión del pueblo de Mexicali sobre el futuro de la planta maquiladora de cerveza que se pretende instalar. Pero es de llamar la atención la necedad de realizar una consulta en épocas de contingencia, sin certeza jurídica y totalmente violatoria de la equidad democrática.

Miles de vecinos nuestros salieron a ejercer sus derechos cívicos y de participación política para pretender decidir su futuro y el de sus familias en el tema. Sin ninguna medida de prevención de los organizadores ante la amenaza del Covid-19, sin gel antibacterial, sin guantes, sin tapabocas, etc…, la única protección para los votantes fue la conciencia de algunos de mantener la sana distancia y la de hacer valer sus ideales.

La consulta no tenía razón de ser no sólo por el peligro de contagio, sino porque jurídicamente ya pesaba sobre ella una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que no ha sido respondida por el gobierno del estado. Es decir, no tiene los fundamentos jurídicos necesarios al estar violando los derechos colectivos e individuales de los ciudadanos. Por lo anterior, los derechos humanos no se negocian y no se votan. El resultado de la votación moralmente y en materia de derechos humanos sería insuficiente para decidir que se termine de instalar la empresa.

Otra razón de no ser de la consulta es la poca claridad de la organización, pues nunca se establecieron los lineamientos operativos con certeza. Prueba de lo anterior fueron los fallos operativos del primer día como la ausencia de tinta indeleble y urnas para votar. Como si todo fuera al vapor o con la insana intención de inhibir el voto de algunas de las partes. Lo cual violenta todo principio democrático de cualquier elección.

La inequidad de la consulta fue evidente. Los medios de comunicación hicieron publicidad solo hacia el lado aceptar a la cervecera bajo el cínico argumento que se perderían empleos y ahuyentarían las inversiones. Ante la ausencia de un árbitro que pudiera medir la equidad, la ventaja para el sí a la cervecera era evidente y hace presuponer que los dados en materia económica siempre estuvieron cargados. Incluso, me tocó ver cómo una cadena de televisión fue claramente partícipe en tratar de inducir el voto a favor de la cervecera y fue a tal grado que aceptó publicidad pagada mediante comerciales. Es evidente que los grupos de resistencia no tienen el mismo poder económico de los involucrados en el sí.

El primer día de la elección se presentó lo evidente ante la ausencia del árbitro de la elección. Algunas casillas fueron reventadas ante la desesperación de ver cómo se estaba actuando sin ningún protocolo al respeto de los principios democráticos. Fue evidente el acarreo de votantes para favorecer o inclinar la balanza para algún lado, además se permitió el proselitismo en el lugar de las casillas y cientos de violaciones que representan una vergüenza a la democracia.

Y lo más triste para los votantes que van por el NO a la cervecera es que de ganar no se tiene la certeza si el gobierno aceptará los resultados. Así que la consulta es producto del árbol podrido y nunca se debió de realizar porque hay violaciones a los derechos humanos de por medio y eso no se puede tolerar en un país que pretende llegar a ser grande. A final de cuentas, creo que ganará el NO (pronóstico), pero de haberse hecho democráticamente se hubiese ganado con un mayor margen.

@GildardoLinarez

glinarez@hotmail.com

La consulta por el agua


Al escribir esta columna, estimado lector, no sabemos la decisión del pueblo de Mexicali sobre el futuro de la planta maquiladora de cerveza que se pretende instalar. Pero es de llamar la atención la necedad de realizar una consulta en épocas de contingencia, sin certeza jurídica y totalmente violatoria de la equidad democrática.

Miles de vecinos nuestros salieron a ejercer sus derechos cívicos y de participación política para pretender decidir su futuro y el de sus familias en el tema. Sin ninguna medida de prevención de los organizadores ante la amenaza del Covid-19, sin gel antibacterial, sin guantes, sin tapabocas, etc…, la única protección para los votantes fue la conciencia de algunos de mantener la sana distancia y la de hacer valer sus ideales.

La consulta no tenía razón de ser no sólo por el peligro de contagio, sino porque jurídicamente ya pesaba sobre ella una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que no ha sido respondida por el gobierno del estado. Es decir, no tiene los fundamentos jurídicos necesarios al estar violando los derechos colectivos e individuales de los ciudadanos. Por lo anterior, los derechos humanos no se negocian y no se votan. El resultado de la votación moralmente y en materia de derechos humanos sería insuficiente para decidir que se termine de instalar la empresa.

Otra razón de no ser de la consulta es la poca claridad de la organización, pues nunca se establecieron los lineamientos operativos con certeza. Prueba de lo anterior fueron los fallos operativos del primer día como la ausencia de tinta indeleble y urnas para votar. Como si todo fuera al vapor o con la insana intención de inhibir el voto de algunas de las partes. Lo cual violenta todo principio democrático de cualquier elección.

La inequidad de la consulta fue evidente. Los medios de comunicación hicieron publicidad solo hacia el lado aceptar a la cervecera bajo el cínico argumento que se perderían empleos y ahuyentarían las inversiones. Ante la ausencia de un árbitro que pudiera medir la equidad, la ventaja para el sí a la cervecera era evidente y hace presuponer que los dados en materia económica siempre estuvieron cargados. Incluso, me tocó ver cómo una cadena de televisión fue claramente partícipe en tratar de inducir el voto a favor de la cervecera y fue a tal grado que aceptó publicidad pagada mediante comerciales. Es evidente que los grupos de resistencia no tienen el mismo poder económico de los involucrados en el sí.

El primer día de la elección se presentó lo evidente ante la ausencia del árbitro de la elección. Algunas casillas fueron reventadas ante la desesperación de ver cómo se estaba actuando sin ningún protocolo al respeto de los principios democráticos. Fue evidente el acarreo de votantes para favorecer o inclinar la balanza para algún lado, además se permitió el proselitismo en el lugar de las casillas y cientos de violaciones que representan una vergüenza a la democracia.

Y lo más triste para los votantes que van por el NO a la cervecera es que de ganar no se tiene la certeza si el gobierno aceptará los resultados. Así que la consulta es producto del árbol podrido y nunca se debió de realizar porque hay violaciones a los derechos humanos de por medio y eso no se puede tolerar en un país que pretende llegar a ser grande. A final de cuentas, creo que ganará el NO (pronóstico), pero de haberse hecho democráticamente se hubiese ganado con un mayor margen.

@GildardoLinarez

glinarez@hotmail.com

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