/ lunes 15 de junio de 2020

CONTRASENTIDO

Tiempos difíciles



Este año, como ningún otro, está marcado por la incertidumbre. En muchos sectores de la sociedad existe la sensación que ha sido un año perdido. El confinamiento cuasi obligatorio nos obliga esperar que los días pasen más rápido con la cada vez más lejana posibilidad de regresar a la normalidad, mientras la absurda e ilógica idea de una nueva normalidad carcome nuestras reflexiones y planes establecidos. Así son los tiempos que nos tocó vivir, apresurados son los días y agónicas las noches por la tragedia de la pandemia y por el miedo al contagio.

Para muchos el verano pasará inadvertido por el dolor, por la cercanía de cada recibo de energía eléctrica, colegiatura, pago de hipoteca o por el simple hecho de añorar unos días de vacaciones que probablemente no tendrán por lo económico o por el alto riesgo de un contagio.

Así que pronto habremos de enfrentarnos a los colores de la semaforización del riesgo de la pandemia, donde tal vez se reabran ciertas actividades y nos sea posible realizarlas paulatinamente en los espacios públicos, pero la realidad es que en cada color seguirá el miedo presente de la posibilidad de regresar al rojo de manera colectiva o de vivirlo en el núcleo familiar.

El verano pasará fugazmente y el 2021 estará a la vuelta de la esquina. ¿Cómo será el 2021? Ésa es la gran incógnita que despejar. La realidad es que todo puede cambiar en cualquier momento para bien con la aparición de algún fármaco o vacuna o para mal con la posibilidad de un rebrote o segunda oleada del virus.

Así que la incertidumbre será la constante en 2021, porque esta pandemia nos ha dejado un recuerdo doloroso para todos y cada uno de los que nos ha tocado vivirla que va desde la pérdida de un amigo o familiar, de un negocio o de un empleo, hasta lo difícil de permanecer encerrado.

En el terreno económico se habla de la urgencia de reactivar la economía acabando con el confinamiento y estableciendo medidas sanitarias que disminuyan la posibilidad de un contagio, a fin que 2021 sea un buen año. Sin embargo, reactivar una economía requiere no sólo de la gente en la calle buscando su supervivencia, ocupa grandes paliativos que incentiven el consumo y sobre todo de la confianza del consumidor que lo haga gastar o invertir, pero mientras el miedo esté suspendido en el aire en forma de un virus difícilmente se podrá reactivar una economía.

México vivirá un proceso histórico en materia política en 2021, por primera vez las 32 entidades federativas celebrarán la fiesta democrática de manera simultánea. Se renovarán ayuntamientos, diputaciones, senadurías y gubernaturas. Pero volvemos al mismo tema de la incertidumbre: Si bien es cierto los suspirantes y aspirantes a puestos de elección popular ya comienzan a mover sus piezas y a establecer sus estrategias con fines electorales, la realidad nos rebasa en el sentido que ni siquiera se han podido llevar a cabo las elecciones programadas en dos estados en 2020.

El gran reto en todas las áreas es vencer el miedo, comprender los nuevos tiempos y aprender a vivir con la incertidumbre. Lo anterior se lee muy fácil, pero implementarlo a nivel colectivo es una tarea compleja y de todos. Así que ha llegado el momento de sacar lo mejor de cada uno de nosotros para dejarle una gran lección a las futuras generaciones.

@GildardoLinarez

glinarez@hotmail.com

Tiempos difíciles



Este año, como ningún otro, está marcado por la incertidumbre. En muchos sectores de la sociedad existe la sensación que ha sido un año perdido. El confinamiento cuasi obligatorio nos obliga esperar que los días pasen más rápido con la cada vez más lejana posibilidad de regresar a la normalidad, mientras la absurda e ilógica idea de una nueva normalidad carcome nuestras reflexiones y planes establecidos. Así son los tiempos que nos tocó vivir, apresurados son los días y agónicas las noches por la tragedia de la pandemia y por el miedo al contagio.

Para muchos el verano pasará inadvertido por el dolor, por la cercanía de cada recibo de energía eléctrica, colegiatura, pago de hipoteca o por el simple hecho de añorar unos días de vacaciones que probablemente no tendrán por lo económico o por el alto riesgo de un contagio.

Así que pronto habremos de enfrentarnos a los colores de la semaforización del riesgo de la pandemia, donde tal vez se reabran ciertas actividades y nos sea posible realizarlas paulatinamente en los espacios públicos, pero la realidad es que en cada color seguirá el miedo presente de la posibilidad de regresar al rojo de manera colectiva o de vivirlo en el núcleo familiar.

El verano pasará fugazmente y el 2021 estará a la vuelta de la esquina. ¿Cómo será el 2021? Ésa es la gran incógnita que despejar. La realidad es que todo puede cambiar en cualquier momento para bien con la aparición de algún fármaco o vacuna o para mal con la posibilidad de un rebrote o segunda oleada del virus.

Así que la incertidumbre será la constante en 2021, porque esta pandemia nos ha dejado un recuerdo doloroso para todos y cada uno de los que nos ha tocado vivirla que va desde la pérdida de un amigo o familiar, de un negocio o de un empleo, hasta lo difícil de permanecer encerrado.

En el terreno económico se habla de la urgencia de reactivar la economía acabando con el confinamiento y estableciendo medidas sanitarias que disminuyan la posibilidad de un contagio, a fin que 2021 sea un buen año. Sin embargo, reactivar una economía requiere no sólo de la gente en la calle buscando su supervivencia, ocupa grandes paliativos que incentiven el consumo y sobre todo de la confianza del consumidor que lo haga gastar o invertir, pero mientras el miedo esté suspendido en el aire en forma de un virus difícilmente se podrá reactivar una economía.

México vivirá un proceso histórico en materia política en 2021, por primera vez las 32 entidades federativas celebrarán la fiesta democrática de manera simultánea. Se renovarán ayuntamientos, diputaciones, senadurías y gubernaturas. Pero volvemos al mismo tema de la incertidumbre: Si bien es cierto los suspirantes y aspirantes a puestos de elección popular ya comienzan a mover sus piezas y a establecer sus estrategias con fines electorales, la realidad nos rebasa en el sentido que ni siquiera se han podido llevar a cabo las elecciones programadas en dos estados en 2020.

El gran reto en todas las áreas es vencer el miedo, comprender los nuevos tiempos y aprender a vivir con la incertidumbre. Lo anterior se lee muy fácil, pero implementarlo a nivel colectivo es una tarea compleja y de todos. Así que ha llegado el momento de sacar lo mejor de cada uno de nosotros para dejarle una gran lección a las futuras generaciones.

@GildardoLinarez

glinarez@hotmail.com

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