/ jueves 4 de noviembre de 2021

Cruzando líneas

El mexicano redentor


Hay mucho de festivo en estos últimos dos meses del 2021. Se siente el júbilo en el aire: Aprobaron las vacunas contra el covid para los niños en Estados Unidos, hay dosis de refuerzos para la mayoría de los adultos, han disminuido los contagios en el país, ya viene el Día de Acción de Gracias y en un parpadear estaremos en Navidad. Todo se ve tan distinto al año pasado.

En Arizona la celebración es aún mayor: Estamos a unos días de que se abra la frontera al turismo vacunado. No es una simple reapertura, es un resucitar después del calvario de la pandemia y la crucifixión de las ciudades fronterizas con las restricciones al cruce no esencial. Pasaron 19 meses de una agonía que se prolongaba más que la crisis de salud pública. Justo cuando se estaba tocando fondo, llega la salvación: el mexicano.

Irónico que hace un par de años, Trump decía que México no enviaba lo mejor de lo suyo a Estados Unidos. Nos tachó de criminales y violadores; ninguneó al vecino incómodo. Pero ahora el mexicano vuelve como el redentor: con dólares y el comprobante de vacunación. ¿Qué decía?

Los comerciantes estadounidenses están ansiosos porque se llegue la medianoche del 8 de noviembre de 2021 y se permita el paso de extranjeros por los puertos de entrada terrestres. Les urge. Mientras México vibra, ellos se sienten en las últimas. Quieren ver largas filas y estacionamientos llenos, quieren restaurantes a reventar y carritos llenos de compras. Saben que este puede ser el salvavidas que rescate a los pequeños empresarios de ahogarse en deudas tras la falta de subsidios.

El alcalde de Nogales, Arizona, Arturo Garino, dice que hasta hará una fiesta para darle la bienvenida a todos los turistas que tenían más de un año y medio sin pisar suelo estadounidense. Así de grande es la emoción. Ahora, a esos mismos mexicanos que aquel presidente criticó, los ven como caídos del cielo.

La pandemia cambió la narrativa de la frontera: No todo es a blanco y negro. Hay mucho más que las imágenes de migrantes debajo de un puente en Texas esperando entrar a Estados Unidos o los grupos detenidos en el desierto. Estos meses sin turismo mexicano demostraron que el extranjero es el motor económico de las ciudades fronterizas y que es justo él quien “engrandece América”.

Pero la inversión del turismo extranjero en economías fronterizas no fue lo único que se confirmó en este tiempo de restricciones; los decomisos también mandaron un mensaje muy claro: los ciudadanos estadounidenses también trafican, esconden, contrabandean y delinquen de los dos lados del muro. Ni todos buenos ni todos malos; todos, sí, siempre complicados y contrastantes.

Aún así, a pesar de todo, la mejor lección es lo mucho que nos necesitamos aquí y allá. Hay muchos puentes humanos, más que muros, y esos son los que estaban contenidos por la política. Ya no. Se abre la presa y el cauce vuelve al río. ¡Bienvenidos, paisanos!

@MaritzaLFelix

@MaritzaFelixJournalist


El mexicano redentor


Hay mucho de festivo en estos últimos dos meses del 2021. Se siente el júbilo en el aire: Aprobaron las vacunas contra el covid para los niños en Estados Unidos, hay dosis de refuerzos para la mayoría de los adultos, han disminuido los contagios en el país, ya viene el Día de Acción de Gracias y en un parpadear estaremos en Navidad. Todo se ve tan distinto al año pasado.

En Arizona la celebración es aún mayor: Estamos a unos días de que se abra la frontera al turismo vacunado. No es una simple reapertura, es un resucitar después del calvario de la pandemia y la crucifixión de las ciudades fronterizas con las restricciones al cruce no esencial. Pasaron 19 meses de una agonía que se prolongaba más que la crisis de salud pública. Justo cuando se estaba tocando fondo, llega la salvación: el mexicano.

Irónico que hace un par de años, Trump decía que México no enviaba lo mejor de lo suyo a Estados Unidos. Nos tachó de criminales y violadores; ninguneó al vecino incómodo. Pero ahora el mexicano vuelve como el redentor: con dólares y el comprobante de vacunación. ¿Qué decía?

Los comerciantes estadounidenses están ansiosos porque se llegue la medianoche del 8 de noviembre de 2021 y se permita el paso de extranjeros por los puertos de entrada terrestres. Les urge. Mientras México vibra, ellos se sienten en las últimas. Quieren ver largas filas y estacionamientos llenos, quieren restaurantes a reventar y carritos llenos de compras. Saben que este puede ser el salvavidas que rescate a los pequeños empresarios de ahogarse en deudas tras la falta de subsidios.

El alcalde de Nogales, Arizona, Arturo Garino, dice que hasta hará una fiesta para darle la bienvenida a todos los turistas que tenían más de un año y medio sin pisar suelo estadounidense. Así de grande es la emoción. Ahora, a esos mismos mexicanos que aquel presidente criticó, los ven como caídos del cielo.

La pandemia cambió la narrativa de la frontera: No todo es a blanco y negro. Hay mucho más que las imágenes de migrantes debajo de un puente en Texas esperando entrar a Estados Unidos o los grupos detenidos en el desierto. Estos meses sin turismo mexicano demostraron que el extranjero es el motor económico de las ciudades fronterizas y que es justo él quien “engrandece América”.

Pero la inversión del turismo extranjero en economías fronterizas no fue lo único que se confirmó en este tiempo de restricciones; los decomisos también mandaron un mensaje muy claro: los ciudadanos estadounidenses también trafican, esconden, contrabandean y delinquen de los dos lados del muro. Ni todos buenos ni todos malos; todos, sí, siempre complicados y contrastantes.

Aún así, a pesar de todo, la mejor lección es lo mucho que nos necesitamos aquí y allá. Hay muchos puentes humanos, más que muros, y esos son los que estaban contenidos por la política. Ya no. Se abre la presa y el cauce vuelve al río. ¡Bienvenidos, paisanos!

@MaritzaLFelix

@MaritzaFelixJournalist


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