/ domingo 23 de enero de 2022

FE Y RAZÓN

¿Vives angustiado?


“No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la conciencia de tener una tarea en la vida, pues el vacío existencial es la falta de sentido a la vida”: Víctor Frankl.


Angustia es una palabra que tiene muchos significados; es una emoción, sentimiento, pensamiento, condición o comportamiento desagradable que afecta la forma en que se razona, en que se siente o actúa la persona. Y se manifiesta normalmente en la tristeza, en el temor, enojo, impotencia, desesperanza, inseguridad en un propósito en la vida, dudas en la fe, aislarse de la gente, preocupación excesiva por la enfermedad o situación de estrés que se esté llevando o sentirse deprimido, con ansiedad o aterrorizado por algo.

Emocionalmente cuando hemos perdido o estamos perdiendo una relación de pareja donde vivimos sentimientos encontrados entre continuar o romper, entre el resentimiento y el perdón, entre la ternura y la violencia, cuando nuestra vida está fuera de control, nuestra autoestima está frágil y pequeña, se dice que hay una crisis de vacío emocional. (Frecuente buscar puertas falsas que nos lleven a encontrar alternativas de escape como relaciones fuera del matrimonio, alcohol, ludopatía). Hay una frase que algunos psicólogos utilizan en sus consultas y le llaman el “agujero negro” es como un boquete que se siente en el estómago o en el pecho, como una ansiedad que se refleja con frecuencia en conductas como; el comer descontroladamente, compras compulsivas o volvernos acumuladores, el trabajo en exceso, realizar ejercicios de forma descontrolada, fumar, alcohol, drogas, aventuras sexuales. Cuando parece que nada es suficiente y siempre falta algo, como dice la Sagrada Escritura: “Hartos de todo y llenos de nada”. En el fondo el vacío proviene de carencias afectivas, normalmente de lo que ya no se tiene, de lo que se perdió, de lo que no se ha podido hacer en la vida, de lo que nos falta. Y a esto se le conoce como crisis vacío existencial.

En los últimos años han surgido nuevas enfermedades que podríamos llamarles epidemias psicosomáticas o de orden moral consecuencia de un vacío existencial y son padecimientos que están causando graves sufrimientos a millones de familia en el mundo y creando males patológicos que destruyen el tejido familiar, solo por mencionar una de estas patologías.

Depresión y suicidio: El 2 de septiembre del 2003 fue publicado en el periódico New York Time que el suicidio es la segunda causa de muerte en los jóvenes mexicanos entre los 14 y 19 años de edad y solo es superado por los accidentes automovilísticos y se estima que la mayoría de los suicidios que ocurren en México se producen entre los 11 y 19 años de edad. Según una investigación realizada por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de México, entre el 15 y 45 % de las personas que sufren depresión terminan suicidándose y en las dos terceras partes ocurren en muchachos menores de 20 años.

Siempre recuerda que la violencia es un efecto y proviene del miedo, si queremos un mundo más sano debemos atender las causas que originan estas situaciones, busquemos propósitos en nuestras vidas, fortalezcamos los vínculos familiares, pues matrimonios sanos construyen familias sanas y lo que esté en tus manos cambiar hazlo lo que no, déjalo a Dios, pero no vivas angustiado.


¿Vives angustiado?


“No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la conciencia de tener una tarea en la vida, pues el vacío existencial es la falta de sentido a la vida”: Víctor Frankl.


Angustia es una palabra que tiene muchos significados; es una emoción, sentimiento, pensamiento, condición o comportamiento desagradable que afecta la forma en que se razona, en que se siente o actúa la persona. Y se manifiesta normalmente en la tristeza, en el temor, enojo, impotencia, desesperanza, inseguridad en un propósito en la vida, dudas en la fe, aislarse de la gente, preocupación excesiva por la enfermedad o situación de estrés que se esté llevando o sentirse deprimido, con ansiedad o aterrorizado por algo.

Emocionalmente cuando hemos perdido o estamos perdiendo una relación de pareja donde vivimos sentimientos encontrados entre continuar o romper, entre el resentimiento y el perdón, entre la ternura y la violencia, cuando nuestra vida está fuera de control, nuestra autoestima está frágil y pequeña, se dice que hay una crisis de vacío emocional. (Frecuente buscar puertas falsas que nos lleven a encontrar alternativas de escape como relaciones fuera del matrimonio, alcohol, ludopatía). Hay una frase que algunos psicólogos utilizan en sus consultas y le llaman el “agujero negro” es como un boquete que se siente en el estómago o en el pecho, como una ansiedad que se refleja con frecuencia en conductas como; el comer descontroladamente, compras compulsivas o volvernos acumuladores, el trabajo en exceso, realizar ejercicios de forma descontrolada, fumar, alcohol, drogas, aventuras sexuales. Cuando parece que nada es suficiente y siempre falta algo, como dice la Sagrada Escritura: “Hartos de todo y llenos de nada”. En el fondo el vacío proviene de carencias afectivas, normalmente de lo que ya no se tiene, de lo que se perdió, de lo que no se ha podido hacer en la vida, de lo que nos falta. Y a esto se le conoce como crisis vacío existencial.

En los últimos años han surgido nuevas enfermedades que podríamos llamarles epidemias psicosomáticas o de orden moral consecuencia de un vacío existencial y son padecimientos que están causando graves sufrimientos a millones de familia en el mundo y creando males patológicos que destruyen el tejido familiar, solo por mencionar una de estas patologías.

Depresión y suicidio: El 2 de septiembre del 2003 fue publicado en el periódico New York Time que el suicidio es la segunda causa de muerte en los jóvenes mexicanos entre los 14 y 19 años de edad y solo es superado por los accidentes automovilísticos y se estima que la mayoría de los suicidios que ocurren en México se producen entre los 11 y 19 años de edad. Según una investigación realizada por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de México, entre el 15 y 45 % de las personas que sufren depresión terminan suicidándose y en las dos terceras partes ocurren en muchachos menores de 20 años.

Siempre recuerda que la violencia es un efecto y proviene del miedo, si queremos un mundo más sano debemos atender las causas que originan estas situaciones, busquemos propósitos en nuestras vidas, fortalezcamos los vínculos familiares, pues matrimonios sanos construyen familias sanas y lo que esté en tus manos cambiar hazlo lo que no, déjalo a Dios, pero no vivas angustiado.


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