/ lunes 5 de octubre de 2020

La legitimidad de un presidente

Gobernar a un país con una marcada y profunda desigualdad como México no es un tarea fácil o sencilla, sobre todo cuando la pobreza es producto de las malas decisiones de los gobernantes que se han tenido. Y la situación de gobernar se complica cuando un nuevo gobierno promete una transformación a fondo y de fondo de la imperante desigualdad, para lo cual se requieren aliados como la legitimidad.

No cabe duda que la estrategia del actual presidente le ha resultado a la perfección en el tema de la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes. Cabe recordar que, en las elecciones anteriores a la próxima pasada, el entonces candidato Andrés Manuel tenía un estigma de ser vengativo, creado por las campañas negras en su contra, entonces fue cuando se cambió el discurso por uno centrado en la reconciliación nacional y por ende prometió no hacer una cacería de brujas.

Al asumir el poder y seguir su estrategia de recorrer cada rincón del país, fue más que obvia la voz de justicia para el pueblo por los agravios de los expresidentes. Así que tuvo que idear la forma de llevar a los expresidentes ante tribunales, por lo que se pensó en la consulta popular, aunque en un principio parecía que nacía muerta, pero nuestro presidente supo cabildearla adecuadamente y llevarla al máximo tribunal de justicia para que se evaluará en el aspecto jurídico. El mismo tribunal la declaró válida, considerando que no atentaba contra el debido proceso judicial y porque no tiene un carácter vinculativo, es decir se garantiza la independencia del sistema judicial, quienes serán los que valorarán las pruebas y darán su sentencia.

El entorno político actual que enfrenta la 4T es complicado. Un sector de nuestro México se opone sistemática y estructuralmente contra las políticas públicas que emanan de presidencia y se aprovechan del control de algunos medios de comunicación para buscar manipular la opinión pública. Así que intentar aplicar la justicia contra los expresidentes sería ponerse de pechito para que se le tilde a Andrés Manuel de autoritario y represivo. Entendiendo todo lo anterior, Andrés Manuel hace lo que mejor sabe hacer: Trabajar junto al pueblo. Así que falta mucho tiempo para llegar al día de la consulta, pero esperemos que todo esto represente un avance para empoderar al pueblo y siempre sea tomado en cuenta en decisiones trascendentales.


Gobernar a un país con una marcada y profunda desigualdad como México no es un tarea fácil o sencilla, sobre todo cuando la pobreza es producto de las malas decisiones de los gobernantes que se han tenido. Y la situación de gobernar se complica cuando un nuevo gobierno promete una transformación a fondo y de fondo de la imperante desigualdad, para lo cual se requieren aliados como la legitimidad.

No cabe duda que la estrategia del actual presidente le ha resultado a la perfección en el tema de la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes. Cabe recordar que, en las elecciones anteriores a la próxima pasada, el entonces candidato Andrés Manuel tenía un estigma de ser vengativo, creado por las campañas negras en su contra, entonces fue cuando se cambió el discurso por uno centrado en la reconciliación nacional y por ende prometió no hacer una cacería de brujas.

Al asumir el poder y seguir su estrategia de recorrer cada rincón del país, fue más que obvia la voz de justicia para el pueblo por los agravios de los expresidentes. Así que tuvo que idear la forma de llevar a los expresidentes ante tribunales, por lo que se pensó en la consulta popular, aunque en un principio parecía que nacía muerta, pero nuestro presidente supo cabildearla adecuadamente y llevarla al máximo tribunal de justicia para que se evaluará en el aspecto jurídico. El mismo tribunal la declaró válida, considerando que no atentaba contra el debido proceso judicial y porque no tiene un carácter vinculativo, es decir se garantiza la independencia del sistema judicial, quienes serán los que valorarán las pruebas y darán su sentencia.

El entorno político actual que enfrenta la 4T es complicado. Un sector de nuestro México se opone sistemática y estructuralmente contra las políticas públicas que emanan de presidencia y se aprovechan del control de algunos medios de comunicación para buscar manipular la opinión pública. Así que intentar aplicar la justicia contra los expresidentes sería ponerse de pechito para que se le tilde a Andrés Manuel de autoritario y represivo. Entendiendo todo lo anterior, Andrés Manuel hace lo que mejor sabe hacer: Trabajar junto al pueblo. Así que falta mucho tiempo para llegar al día de la consulta, pero esperemos que todo esto represente un avance para empoderar al pueblo y siempre sea tomado en cuenta en decisiones trascendentales.


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