/ viernes 12 de junio de 2020

PALCO DE ORO

Las manifestaciones, la Policía y vandalismo libre



Después de ver a lo largo de muchos años las manifestaciones que se hacen y en muchos de los casos los daños que causan a personas ajenas al movimiento y lo peor, cuando se sufre el vandalismo por los negocios o en vehículos de personas ajenas a los manifestantes y los cuerpos policíacos que en la mayoría de las veces solo se dedican a observar lo que pasa sin actuar como tales y en otras ocasiones estos golpean a manifestantes por el solo hecho de manifestarse.

De antemano, es de considerar que los jefes políticos del momento no saben qué hacer, sobre todo porque el problema de perder votos para las siguientes elecciones sea para beneficio del funcionario o sus correligionarios de partido, por eso la mayoría termina dejando que los vándalos destruyan a su paso comercios, instalaciones, escuelas, edificios públicos y otros similares, sin que la Policía intervenga y terminan haciendo el ridículo.

Por otra parte, los vándalos dedicados a destruir lo que encuentran a su paso terminan siendo un grupo de delincuentes que les permiten delinquir libremente sin que nadie intervenga, es decir demostrando que no se tiene nadie como gobierno que aplique la ley. El problema es bastante serio y merece ponerle atención, ya que lo han dejado libre y crecer por muchos años sin que exista un gobernante que aplique la ley.

Si bien es cierto que la Constitución dispone que se pueden realizar manifestaciones, también lo que no dice que se pueden aprovechar los manifestantes para destruir todo a su paso, sin importar perjudicar a otros ajenos a estos y su movimiento.

No debe permitirse el vandalismo libre y daños contra terceros en una manifestación y los que se dediquen o atrevan a causar destrozos a comercios, autos, casas o personas ajenas al movimiento, todo aquel que se encuentre haciendo actos vandálicos deben ser detenidos en flagrancia con las pruebas fotográficas respectivas y puestos a disposición de los agentes del Ministerio Público para su consignación ante el juez respectivo y derivado que se trata de gentes que abiertamente están haciendo actos vandálicos abiertamente, sin duda para someterlos no pueden hacerlo con una flor en la mano, tendrán que utilizar instrumentos o equipo para someter delincuentes y una vez sometidos cesar las acciones de fuerza policíaca.

No es tolerable que sigan haciéndose “pato” los jefes políticos y ordenar a la Policía que no intervenga, esto tiene un efecto muy negativo, ya que se le pierde o niega respeto a la Policía, de por sí muy regateado según la actualidad.

Sin duda alguna las manifestaciones tienen que reglamentarse y sobre todo considerar que se hacen en 99% contra las dependencias gubernamentales y, principalmente por omisiones de carácter administrativo, lo cual involucra a los Tribunales de lo Contencioso Administrativo, para resolver las omisiones o fallas en que incurra una dependencia de gobierno, sin olvidar que existe un malentendido en las escuelas y universidades sobre su autonomía, ya que es lastimoso ver cómo destrozan las instalaciones y equipo los vándalos sin que ninguna autoridad intervenga y se debe dejar en claro que cometer un delito no es exento aquel que lo hace en ciertas áreas donde se les antepone que ahí no interviene la policía, esto no puede seguir así. Se debe reflexionar que gastar dinero en reponer los destrozos de los vándalos es derrochar el de los contribuyentes, pues no hay dinero público.


Las manifestaciones, la Policía y vandalismo libre



Después de ver a lo largo de muchos años las manifestaciones que se hacen y en muchos de los casos los daños que causan a personas ajenas al movimiento y lo peor, cuando se sufre el vandalismo por los negocios o en vehículos de personas ajenas a los manifestantes y los cuerpos policíacos que en la mayoría de las veces solo se dedican a observar lo que pasa sin actuar como tales y en otras ocasiones estos golpean a manifestantes por el solo hecho de manifestarse.

De antemano, es de considerar que los jefes políticos del momento no saben qué hacer, sobre todo porque el problema de perder votos para las siguientes elecciones sea para beneficio del funcionario o sus correligionarios de partido, por eso la mayoría termina dejando que los vándalos destruyan a su paso comercios, instalaciones, escuelas, edificios públicos y otros similares, sin que la Policía intervenga y terminan haciendo el ridículo.

Por otra parte, los vándalos dedicados a destruir lo que encuentran a su paso terminan siendo un grupo de delincuentes que les permiten delinquir libremente sin que nadie intervenga, es decir demostrando que no se tiene nadie como gobierno que aplique la ley. El problema es bastante serio y merece ponerle atención, ya que lo han dejado libre y crecer por muchos años sin que exista un gobernante que aplique la ley.

Si bien es cierto que la Constitución dispone que se pueden realizar manifestaciones, también lo que no dice que se pueden aprovechar los manifestantes para destruir todo a su paso, sin importar perjudicar a otros ajenos a estos y su movimiento.

No debe permitirse el vandalismo libre y daños contra terceros en una manifestación y los que se dediquen o atrevan a causar destrozos a comercios, autos, casas o personas ajenas al movimiento, todo aquel que se encuentre haciendo actos vandálicos deben ser detenidos en flagrancia con las pruebas fotográficas respectivas y puestos a disposición de los agentes del Ministerio Público para su consignación ante el juez respectivo y derivado que se trata de gentes que abiertamente están haciendo actos vandálicos abiertamente, sin duda para someterlos no pueden hacerlo con una flor en la mano, tendrán que utilizar instrumentos o equipo para someter delincuentes y una vez sometidos cesar las acciones de fuerza policíaca.

No es tolerable que sigan haciéndose “pato” los jefes políticos y ordenar a la Policía que no intervenga, esto tiene un efecto muy negativo, ya que se le pierde o niega respeto a la Policía, de por sí muy regateado según la actualidad.

Sin duda alguna las manifestaciones tienen que reglamentarse y sobre todo considerar que se hacen en 99% contra las dependencias gubernamentales y, principalmente por omisiones de carácter administrativo, lo cual involucra a los Tribunales de lo Contencioso Administrativo, para resolver las omisiones o fallas en que incurra una dependencia de gobierno, sin olvidar que existe un malentendido en las escuelas y universidades sobre su autonomía, ya que es lastimoso ver cómo destrozan las instalaciones y equipo los vándalos sin que ninguna autoridad intervenga y se debe dejar en claro que cometer un delito no es exento aquel que lo hace en ciertas áreas donde se les antepone que ahí no interviene la policía, esto no puede seguir así. Se debe reflexionar que gastar dinero en reponer los destrozos de los vándalos es derrochar el de los contribuyentes, pues no hay dinero público.