/ sábado 9 de octubre de 2021

Reforma eléctrica

“Pueblo de México: Les devuelvo la energía eléctrica, que es de la exclusiva propiedad de la Nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país, intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros”: Adolfo López Mateos.

Nadie puede entender la historia de México sin el partido tricolor. El PRI ha tenido varias personalidades, pero la que mantuvo enamorado al pueblo de México por tantos años fue su personalidad nacionalista. Tristemente todo cambió cuando los tecnócratas se afianzaron en el poder y aquel patriotismo nacionalista que quedaba fue sustituido por el pensamiento entreguista aprendido en las universidades donde estudiaron, en su mayoría norteamericanas.

En México la estrategia de pérdida de identidad, odio y repudio por todo lo nacional ha funcionado tanto que muchos mexicanos piensan y creen que es mejor regalar su riqueza a empresas de otras naciones quienes tienen como principal fin hacer negocio para ellos, no en beneficio de los mexicanos.

La gama de críticos y eruditos opositores juran, perjuran, que cualquier riqueza de la nación está mejor en manos de privados que del mismo gobierno cuya principal finalidad es ver por todos. La iniciativa privada ve por su negocio y eso es normal, por ello son privados, buscan su bien económico, pero el gobierno, éste debe buscar el bien de los ciudadanos.

La reforma eléctrica del presidente López Obrador está haciendo mucho ruido, todos los que decían que con la reforma del anterior presidente Videgaray, digo Peña, bajarían la electricidad, gasolina y un sinfín de cosas maravillosas que nunca pasaron, pues al liberar los precios de energéticos y éstos responder a los precios internacionales, México quedaba al escrutinio y a la merced de los especuladores.

Un servidor recuerda cómo se desvivían “intelectuales”, empresarios, representantes de los medios de comunicación de alto impacto en México por hacer que la reforma peñista fuera aprobada, constantemente los mexicanos eran bombardeados con ello, pero cuando se aprobó el primer beneficio que recibieron fue un “qué hubieran hecho ustedes y la gallina de los huevos de oro se secó”.

La industria petrolera mexicana y la eléctrica tienen décadas tambaleándose y resistiendo los embates de intentos privatizadores por parte de ex presidentes de la era tecnócrata. Los mexicanos deben tener memoria y no permitir que quienes les decían que la reforma peñista tendría bondades, ahora les digan que no está bien que el estado sea rector del sistema eléctrico.

En tres años el precio del combustible se ha mantenido medianamente estable, a pesar de múltiples factores globales. Mientras los que a carcajadas y chiflidos aprobaron la nefasta reforma peñista, ahora muy patriotas y fatalistas te dicen que no, que eso creará un caos económico. ¿En verdad vas a escuchar a quienes se rieron de ti entregando las riquezas nacionales? Esperemos que no.

¿Quieres conocer las bondades de permitir que la industria eléctrica sea privada casi en su totalidad? Busca en internet lo que está sucediendo en España y su “genial” idea de haber privatizado casi en su totalidad el servicio eléctrico.


“Pueblo de México: Les devuelvo la energía eléctrica, que es de la exclusiva propiedad de la Nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país, intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros”: Adolfo López Mateos.

Nadie puede entender la historia de México sin el partido tricolor. El PRI ha tenido varias personalidades, pero la que mantuvo enamorado al pueblo de México por tantos años fue su personalidad nacionalista. Tristemente todo cambió cuando los tecnócratas se afianzaron en el poder y aquel patriotismo nacionalista que quedaba fue sustituido por el pensamiento entreguista aprendido en las universidades donde estudiaron, en su mayoría norteamericanas.

En México la estrategia de pérdida de identidad, odio y repudio por todo lo nacional ha funcionado tanto que muchos mexicanos piensan y creen que es mejor regalar su riqueza a empresas de otras naciones quienes tienen como principal fin hacer negocio para ellos, no en beneficio de los mexicanos.

La gama de críticos y eruditos opositores juran, perjuran, que cualquier riqueza de la nación está mejor en manos de privados que del mismo gobierno cuya principal finalidad es ver por todos. La iniciativa privada ve por su negocio y eso es normal, por ello son privados, buscan su bien económico, pero el gobierno, éste debe buscar el bien de los ciudadanos.

La reforma eléctrica del presidente López Obrador está haciendo mucho ruido, todos los que decían que con la reforma del anterior presidente Videgaray, digo Peña, bajarían la electricidad, gasolina y un sinfín de cosas maravillosas que nunca pasaron, pues al liberar los precios de energéticos y éstos responder a los precios internacionales, México quedaba al escrutinio y a la merced de los especuladores.

Un servidor recuerda cómo se desvivían “intelectuales”, empresarios, representantes de los medios de comunicación de alto impacto en México por hacer que la reforma peñista fuera aprobada, constantemente los mexicanos eran bombardeados con ello, pero cuando se aprobó el primer beneficio que recibieron fue un “qué hubieran hecho ustedes y la gallina de los huevos de oro se secó”.

La industria petrolera mexicana y la eléctrica tienen décadas tambaleándose y resistiendo los embates de intentos privatizadores por parte de ex presidentes de la era tecnócrata. Los mexicanos deben tener memoria y no permitir que quienes les decían que la reforma peñista tendría bondades, ahora les digan que no está bien que el estado sea rector del sistema eléctrico.

En tres años el precio del combustible se ha mantenido medianamente estable, a pesar de múltiples factores globales. Mientras los que a carcajadas y chiflidos aprobaron la nefasta reforma peñista, ahora muy patriotas y fatalistas te dicen que no, que eso creará un caos económico. ¿En verdad vas a escuchar a quienes se rieron de ti entregando las riquezas nacionales? Esperemos que no.

¿Quieres conocer las bondades de permitir que la industria eléctrica sea privada casi en su totalidad? Busca en internet lo que está sucediendo en España y su “genial” idea de haber privatizado casi en su totalidad el servicio eléctrico.


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