/ miércoles 19 de agosto de 2020

Represión en el Congreso de Sonora

Es de amplio conocimiento que a raíz del movimiento del Frente Nacional para la Sororidad y su representante, la activista Olimpia Coral Melo, a favor de la ciudadanía digital y el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, se ha logrado incluir la violencia digital en las legislaciones locales de cuando menos 22 estados del país y también desde la Cámara de Diputados-as del Congreso de la Unión, es así como incluso se ha logrado consignar a los primeros agresores de este delito de la comúnmente llamada “Ley Olimpia”.

El 14 de agosto, el Congreso de Sonora incluyó el dictamen correspondiente a este tema para Sonora, a pesar que, a juicio de las activistas, diputadas locales y personas expertas, está sustentado de manera equívoca. Uno de los errores es que buscan legislar sobre “atentados contra la intimidad” —así, de manera ambigua— y no de forma específica como “intimidad sexual” lo referente a la difusión de imágenes personales sin consentimiento, por cualquier medio digital.

Además que este tema toral en la Ley Olimpia y en la lucha de muchas jóvenes en el país, esto limita el legítimo derecho a la protesta, coarta la libertad de expresión, daña el libre ejercicio del periodismo e invisibiliza y confunde la violencia digital que se ejerce desde la intimidad sexual de la que son víctimas miles de mujeres, jóvenes y niñas, al difundirse sus imágenes con contenido sexual como un insumo de mercado.

Aún con estas dificultades de técnica legislativa y objeto del dictamen, al inicio de la sesión, el día de su discusión se negó el acceso a las activistas congregadas en el recinto, a pesar de ser un inmueble público y con condiciones de sanidad para el ingreso.

Las diputadas solicitaron insistentemente que pudiera entrar la activista Olimpia Coral, impulsora de la Ley, en su legítimo derecho ciudadano a escuchar la sesión.

Por otra parte, el personal de seguridad del Congreso de Sonora violentó y agredió a las activistas que esperaban fuera del Palacio Legislativo, lo cual resultó en activistas heridas. Se trató de un exceso de la fuerza, un acto de la más ruin represión. En algunos medios y redes sociales se difundieron extractos inconexos de videos donde se evidencia cómo privaron de la libertad y agredieron a una de ellas.

Desde su postura contradictoria, algunos diputados, lejos de mostrarse como un vínculo hacia la ciudadanía, fueron hostiles y misóginos, mientras la gobernadora Claudia Pavlovich —quien se había reunido con las activistas previamente— no mostró la voluntad política para vetar el dictamen, ni hizo algún pronunciamiento con relación a la violencia ejercida contra las congregadas.

Lo que sí hubo fue un linchamiento viral y una caricaturización de la protesta, mismo y anticuado método para demeritar las causas de las mujeres. Recordemos que la lucha feminista, desde el sufragismo, siempre resulta incómoda, pues trastoca un sinfín de intereses políticos y personales.

Se dice a la ligera que estas mujeres, quienes han logrado modificar 22 legislaciones en diversas entidades federativas, tienen fines políticos y responden a alguien, queriendo invisibilizar que ellas han desplegado un esfuerzo que rebasa la eficiencia legislativa de muchos diputados de nuestro estado.

Que no se confundan los “chayoteros” y golpeadores en redes: En el movimiento feminista no se trabaja para líderes, sino con agendas, con una causa que nos convoca. Es entendible que sea difícil de entender para quienes requieren su cheque seguro del actor político que los contrate para esparcir rumores y calumnias sin fundamento o evidencia alguna.

La lucha feminista no termina, pues cada activista, colectiva, asociación, representación en espacios públicos y de representación popular hace lo propio hasta que cada niña y mujer mexicana viva libre de violencia y en pleno ejercicio de derechos.

Somos incómodas porque señalamos lo obvio: Los derechos de las mujeres son derechos humanos y deben ser respetados. Y en esta lucha vamos juntas y nadie nos va a detener.

Si tocan a una, respondemos todas.

Es de amplio conocimiento que a raíz del movimiento del Frente Nacional para la Sororidad y su representante, la activista Olimpia Coral Melo, a favor de la ciudadanía digital y el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, se ha logrado incluir la violencia digital en las legislaciones locales de cuando menos 22 estados del país y también desde la Cámara de Diputados-as del Congreso de la Unión, es así como incluso se ha logrado consignar a los primeros agresores de este delito de la comúnmente llamada “Ley Olimpia”.

El 14 de agosto, el Congreso de Sonora incluyó el dictamen correspondiente a este tema para Sonora, a pesar que, a juicio de las activistas, diputadas locales y personas expertas, está sustentado de manera equívoca. Uno de los errores es que buscan legislar sobre “atentados contra la intimidad” —así, de manera ambigua— y no de forma específica como “intimidad sexual” lo referente a la difusión de imágenes personales sin consentimiento, por cualquier medio digital.

Además que este tema toral en la Ley Olimpia y en la lucha de muchas jóvenes en el país, esto limita el legítimo derecho a la protesta, coarta la libertad de expresión, daña el libre ejercicio del periodismo e invisibiliza y confunde la violencia digital que se ejerce desde la intimidad sexual de la que son víctimas miles de mujeres, jóvenes y niñas, al difundirse sus imágenes con contenido sexual como un insumo de mercado.

Aún con estas dificultades de técnica legislativa y objeto del dictamen, al inicio de la sesión, el día de su discusión se negó el acceso a las activistas congregadas en el recinto, a pesar de ser un inmueble público y con condiciones de sanidad para el ingreso.

Las diputadas solicitaron insistentemente que pudiera entrar la activista Olimpia Coral, impulsora de la Ley, en su legítimo derecho ciudadano a escuchar la sesión.

Por otra parte, el personal de seguridad del Congreso de Sonora violentó y agredió a las activistas que esperaban fuera del Palacio Legislativo, lo cual resultó en activistas heridas. Se trató de un exceso de la fuerza, un acto de la más ruin represión. En algunos medios y redes sociales se difundieron extractos inconexos de videos donde se evidencia cómo privaron de la libertad y agredieron a una de ellas.

Desde su postura contradictoria, algunos diputados, lejos de mostrarse como un vínculo hacia la ciudadanía, fueron hostiles y misóginos, mientras la gobernadora Claudia Pavlovich —quien se había reunido con las activistas previamente— no mostró la voluntad política para vetar el dictamen, ni hizo algún pronunciamiento con relación a la violencia ejercida contra las congregadas.

Lo que sí hubo fue un linchamiento viral y una caricaturización de la protesta, mismo y anticuado método para demeritar las causas de las mujeres. Recordemos que la lucha feminista, desde el sufragismo, siempre resulta incómoda, pues trastoca un sinfín de intereses políticos y personales.

Se dice a la ligera que estas mujeres, quienes han logrado modificar 22 legislaciones en diversas entidades federativas, tienen fines políticos y responden a alguien, queriendo invisibilizar que ellas han desplegado un esfuerzo que rebasa la eficiencia legislativa de muchos diputados de nuestro estado.

Que no se confundan los “chayoteros” y golpeadores en redes: En el movimiento feminista no se trabaja para líderes, sino con agendas, con una causa que nos convoca. Es entendible que sea difícil de entender para quienes requieren su cheque seguro del actor político que los contrate para esparcir rumores y calumnias sin fundamento o evidencia alguna.

La lucha feminista no termina, pues cada activista, colectiva, asociación, representación en espacios públicos y de representación popular hace lo propio hasta que cada niña y mujer mexicana viva libre de violencia y en pleno ejercicio de derechos.

Somos incómodas porque señalamos lo obvio: Los derechos de las mujeres son derechos humanos y deben ser respetados. Y en esta lucha vamos juntas y nadie nos va a detener.

Si tocan a una, respondemos todas.