/ miércoles 15 de enero de 2020

Un Viaje en Libertad

¿Videojuegos o sociedad?


Escuchando sobre la reciente tragedia ocurrida en un colegio de Torreón, no puedo evitar recordar tantos casos similares en Estados Unidos de niños que de alguna manera terminan armados y desquitando sus resentimientos con las personas que les rodean, pero eso es en Estados Unidos, en México estos casos son algo nuevo.

¿A qué se debe esto? ¿Será la cultura de adoración al narco que impera en el país, la impunidad, la descomposición social por la que atravesamos, la violencia diaria a la que estamos expuestos o la desatención a la salud mental y necesidades de la sociedad? “Nah, de seguro es por los videojuegos”. Dicen los medios de comunicación y políticos.

Una respuesta demasiado fácil y floja diría yo, además de ser un discurso ya demasiado usado con nuestros vecinos, pues todos sabemos cómo son. Es como decir “Somos drogadictos porque México cruza drogas”. ¿Ves que en ambos casos le echan la culpa a otra cosa en lugar de asumir la responsabilidad como sociedad?

Si los videojuegos tuvieran la influencia que se dice tienen, yo ya sería un gran estadista dirigiendo al país u otro señor de la guerra causando caos desde los 8 años. Y es que es muy fácil identificar el amarillismo en las noticias, “Reconstruyendo minuto a minuto la tragedia”. ¿Cuál es el punto? ¿Qué sentido morboso tiene saber cada detalle de la muerte de alguien más? ¿No es acaso más importante saber por lo que pasaba el niño previo a esto, las condiciones en las que vivía que lo llevaron a su actuar o de perdida saber qué acciones se tomarán para prevenir estas tragedias? Parece que no.

Mi novia es maestra de primaria y le tocó en un curso que un alumnito la amenazaba diciendo que la mataría, que ahí tenía unas pistolas y que se las iba a llevar a la escuela, cada día le hacía dibujos violentos, se los entregaba y le decía que la odiaba. Lo que ella hizo fue simplemente citar a la mamá del niño para hablar de la situación, quien resulta tenía una etapa difícil, además de tener parejas inestables, las cuales cambiaba constantemente y pocas veces le prestaba atención al pequeño.

Luego de la conversación, la madre tomó acción atendiendo y cuidando debidamente a su hijo, esto lo transformó en un niño totalmente diferente, al poco tiempo ya llegaba con regalitos para la maestra, abrazos, palabras de: “Es mi maestra favorita, la quiero”. Esto es parte del trabajo de un docente, parte del trabajo de un padre, parte del trabajo de una institución y parte del trabajo de una sociedad. ¿Qué excusa podemos tener para no hacer nuestra parte? ¿Videojuegos?

Todos tenemos la posibilidad de hacer daño, especialmente en nuestro México de hoy, es el amor que tenemos por nosotros mismos y por los demás lo que nos hace decidir no hacerlo, tan solo hagamos nuestra parte para que este amor perdure.

¿Videojuegos o sociedad?


Escuchando sobre la reciente tragedia ocurrida en un colegio de Torreón, no puedo evitar recordar tantos casos similares en Estados Unidos de niños que de alguna manera terminan armados y desquitando sus resentimientos con las personas que les rodean, pero eso es en Estados Unidos, en México estos casos son algo nuevo.

¿A qué se debe esto? ¿Será la cultura de adoración al narco que impera en el país, la impunidad, la descomposición social por la que atravesamos, la violencia diaria a la que estamos expuestos o la desatención a la salud mental y necesidades de la sociedad? “Nah, de seguro es por los videojuegos”. Dicen los medios de comunicación y políticos.

Una respuesta demasiado fácil y floja diría yo, además de ser un discurso ya demasiado usado con nuestros vecinos, pues todos sabemos cómo son. Es como decir “Somos drogadictos porque México cruza drogas”. ¿Ves que en ambos casos le echan la culpa a otra cosa en lugar de asumir la responsabilidad como sociedad?

Si los videojuegos tuvieran la influencia que se dice tienen, yo ya sería un gran estadista dirigiendo al país u otro señor de la guerra causando caos desde los 8 años. Y es que es muy fácil identificar el amarillismo en las noticias, “Reconstruyendo minuto a minuto la tragedia”. ¿Cuál es el punto? ¿Qué sentido morboso tiene saber cada detalle de la muerte de alguien más? ¿No es acaso más importante saber por lo que pasaba el niño previo a esto, las condiciones en las que vivía que lo llevaron a su actuar o de perdida saber qué acciones se tomarán para prevenir estas tragedias? Parece que no.

Mi novia es maestra de primaria y le tocó en un curso que un alumnito la amenazaba diciendo que la mataría, que ahí tenía unas pistolas y que se las iba a llevar a la escuela, cada día le hacía dibujos violentos, se los entregaba y le decía que la odiaba. Lo que ella hizo fue simplemente citar a la mamá del niño para hablar de la situación, quien resulta tenía una etapa difícil, además de tener parejas inestables, las cuales cambiaba constantemente y pocas veces le prestaba atención al pequeño.

Luego de la conversación, la madre tomó acción atendiendo y cuidando debidamente a su hijo, esto lo transformó en un niño totalmente diferente, al poco tiempo ya llegaba con regalitos para la maestra, abrazos, palabras de: “Es mi maestra favorita, la quiero”. Esto es parte del trabajo de un docente, parte del trabajo de un padre, parte del trabajo de una institución y parte del trabajo de una sociedad. ¿Qué excusa podemos tener para no hacer nuestra parte? ¿Videojuegos?

Todos tenemos la posibilidad de hacer daño, especialmente en nuestro México de hoy, es el amor que tenemos por nosotros mismos y por los demás lo que nos hace decidir no hacerlo, tan solo hagamos nuestra parte para que este amor perdure.

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