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Intervención en los comicios

  • Raúl Carranca y Rivas

En lo anterior yo distingo dos vertientes, una basada en el dominio cibernético que tienen los norteamericanos y que puede derivar en afirmaciones ciertas, probables y comprobables, y otra en que precisamente por ese dominio sea factible que se atribuya esa información sin fundamento y tendenciosamente. No obstante en ambos casos se trata de un hecho alarmante, puesto que incidiría negativamente en la campaña presidencial. Completo lo dicho con lo publicado en El Sol de México (v. edición del lunes 8 de enero) de lo cual se desprende el peligro que corre la democracia en México habida cuenta de los hackers o piratas informáticos. Ahora bien, sería ingenuo suponer que las elecciones de este año son un asunto de la exclusiva competencia e interés de los mexicanos. México es un país clave en la geopolítica del mundo, obviamente para Estados Unidos aunque a Europa y a la llamada cuenca del Pacífico les interesamos particularmente. Un dato relevante es que en opinión de Edward Snowden la verdadera batalla se librará el próximo domingo 1 de julio “en las redes de los 96 millones de usuarios de celulares activos en México”. El peligro es mayúsculo. A través de las redes sociales será posible determinar indirectamente el voto mediante la manipulación de la conciencia, y por ende de la voluntad de los electores. O sea, no se dirá por qué partido o candidato votar pero se manejarán ideas, tendencias de pensamiento, opiniones, que guiarán la mano del votante. Lo evidente es que nunca antes México estuvo expuesto a esas circunstancias. A mi juicio, repito, el problema es muy claro: la democracia sometida a un serio peligro. El problema, por lo tanto, se halla detectado; sin embargo cómo evitarlo, con qué clase de tecnología. Este camino es sinuoso, complejo y hasta peligroso, ya que es una guerra en un terreno que aunque conocido está lleno de vericuetos y desviaciones riesgosas. Además, el peligro al que me refiero incumbe a todos los partidos políticos y candidatos, pudiendo alterar de manera irreversible los resultados de la contienda electoral. ¿Qué hacer? Desde mi punto de vista sólo hay una solución para enfrentar aquél: unas elecciones claras, directas, evidentes, es decir, en que las propuestas de los candidatos sean materia analizable, digerible, ponderable, y en que se lleve al elector a razonar, a medir pros y contras. En consecuencia, un terreno minado con ofensas, con ideas vagas y razonamientos poco sólidos, repleto de ideas banales, triviales, insubstanciales, sin consistencia que permita analizarlas, no le proporciona al elector materia prima para expresar su criterio. La influencia de los medios cibernéticos se puede minimizar o anular si los candidatos le dan valor e importancia al elemento primordial de la democracia, que es exponer ideas y argumentos sólidos a favor de una tendencia política. Por eso es tan importante que el elector maneje substancia y contenido. Lo delicado es que ya hay señales de lo contrario.

@RaulCarranca www.facebook.com/despacho.raulcarranca