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La Belisario al Ejército, Marina y voluntariado

  • José Luis Camacho Vargas

En los momentos de emergencia es cuando se conoce con plena certeza de qué están hechas las instituciones públicas y la población en general. Y solidaridad, atingencia y responsabilidad a toda prueba es lo que demostró la población mexicana como respuesta inmediata a la sacudida que el pasado 19 de septiembre se sintió en veinte entidades de México, permitiendo hacer más llevadera la tragedia que enlutó a cientos de familias y causó pérdidas materiales a miles de ellas.

La respuesta inmediata de cientos de voluntarios, militares mexicanos y diversas instituciones de protección civil locales y federales permitieron rescatar a cientos de personas con vida y restablecer las condiciones de seguridad en colonias y ciudades enteras.

Los esquemas de protección civil desarrollados a raíz de los terremotos de 1985 han rendido resultado, pero aún falta mucho por hacer para que cada habitante del territorio nacional sepa qué hacer y cómo hacerlo ante acontecimientos naturales y antropogénicos que ponen en peligro nuestra vida y la del prójimo.

Como hace 32 años, la nación mexicana en su conjunto salió a las calles no sólo a mover escombro, sino también a dar alimento, apoyo, transporte y techo a quienes lo necesitaban. Al tiempo que el Ejército, Fuerza Aérea y Marina salieron inmediatamente de sus cuárteles, poniendo en práctica el entrenamiento que han recibido a lo largo de su formación castrense y poniéndolo a la orden de la población mexicana.

Cuerpo omnipresente en el territorio nacional, las Fuerzas Armadas fueron las portadoras de un mensaje de unidad y solidaridad en los momentos más difíciles de la tragedia.

Sin mediar cálculo o interés personal, las mujeres y hombres militares de México se distribuyeron en los sectores más lastimados por el temblor, aplicando el Plan MX en diversas regiones del país, en beneficio de las víctima del movimiento más intenso que haya sentido la capital en casi dos generaciones.

Sin otro fin más que apoyar a la población civil, una vez más el Ejército ha refrendado su compromiso con la Nación mexicana, la cual en voz de los más jóvenes le ha reconocido su entrega, esmero y vocación de servicio.

No tengo duda que la sociedad capitalina, así como la de todas las entidades federativas, reconocemos en el Ejército, Fuerza Aérea y Marina a las instituciones con mayor arraigo y compromiso social, que independientemente del color partidista en el Gobierno, sirven leal e institucionalmente al pueblo de México.

Es por tales razones que quien escribe estas líneas, atendiendo la convocatoria emitida por la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez, ha propuesto formalmente que la “Medalla de Honor Belisario Domínguez del Sen ado de la República” correspondiente al año 2017, sea entregada, en su conjunto, al Ejército, Marina-Armada y Cruz Roja Mexicana como un reconocimiento de las y los senadores a quienes, al igual que en 1985, demostraron valor a toda prueba y se distinguieron por virtud en grado eminente en favor de la Patria.

Se trata de una deuda pendiente que el Estado mexicano en su conjunto tiene frente a miles de mujeres y hombres que en 1985 y 2017 prestaron auxilio a quienes más lo necesitaron, y que al saldarla se creará ese círculo virtuoso de apoyo y solidaridad que debe caracterizar a toda democracia eficaz y duradera.

camachovargas@prodigy.net.mx

@jlcamachov