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La prevención del delito (I)

  • Francisco Fonseca

Pero, empecemos por el principio. Hablaré de antecedentes de la prevención del delito. Para ello será necesario remontarnos a la presencia policíaca en las calles. Los rondines que efectuaban los gendarmes del siglo XIX por las empedradas calles de la Ciudad de México ya establecían un precedente en estas tareas. Este gendarme se convirtió posteriormente en el “policía de la esquina” que conocía a todo el vecindario y cumplía con labores preventivas, posiblemente sin saberlo. (la palabra “gendarme” deriva del francés “gens de arme”) Así sucedió por décadas. Ahora bien. La Ciudad de México enfrenta, desde hace más de 30 años un crecimiento inusitado de la criminalidad. Sin embargo, desde la administración de 1970 – 1976 el gobierno federal, y por ende, el entonces Distrito Federal, implementaron campañas incipientes de prevención del delito utilizando los tiempos oficiales de la radio y la televisión. Los programas de televisión Sábados Espectaculares, Domingos Espectaculares y posteriormente Siempre en Domingo fueron el vehículo para hacer llegar a la teleaudiencia mensajes de alerta y de cuidado que el propio gobierno preparaba. Por su parte, la empresa Televisa inició con una primera campaña dirigida al público infantil llamada “Mucho ojo, cuídate a ti mismo, tú vales y mereces respeto”. Durante la administración 1982 – 1988 se creó en la Secretaría de Gobernación el Consejo Nacional de Seguridad que puso en marcha campañas sencillas de prevención, mismas que en la siguiente administración (1988-1994) adquirirían más fuerza con la creación de la Supervisión General de Servicios a la Comunidad de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Allí estuvieron encabezando estos movimientos Ignacio Morales Lechuga, Manuel Mondragón y Kalb, y Roberto Calleja quienes crearon áreas de participación ciudadana, de prevención del delito, de servicio social, de atención a víctimas, y otras. Años más tarde Mondragón y Kalb pasó a la Secretaría de Seguridad Pública del DF y allí replicó programas de acercamiento con la comunidad, de prevención, de participación, de encausamiento de grupos vulnerables, etc. La Supervisión General cambió su denominación por la de Subprocuraduría de Derechos Humanos y de Servicios a la Comunidad (1994-2000). Se dio mayor relevancia a estas tareas creando una Dirección General de Prevención del Delito en la cual se prepararon programas de trabajo, se inició la vinculación con grupos de apoyo y se difundieron consejos y recomendaciones a través de publicidad impresa y en video casetes. Cuando tuve la distinción de ocupar esa Dirección General en 1997, recibí programas, proyectos, planes y métodos en marcha. La prevención era tema toral en la Dependencia. Y en ese tenor seguimos trabajando, dando especial relevancia a los Comités Delegacionales de Atención Ciudadana y a los Subcomités de Seguridad Escolar, ambos de Prevención del Delito. Después ocupé el área de Servicios a la Comunidad, y con tal representación acudí a Querétaro en 1999 a un Congreso Nacional de Prevención del Delito que se dio dentro del marco de la Conferencia Nacional de Procuradores. El primer punto de su Acta Final recomendaba que “en vista de la creciente inseguridad todas las Procuradurías del país deberán contar con un área dedicada a la Prevención del Delito para que en función de sus atribuciones dediquen los recursos necesarios para este Programa”. Lamentablemente al poco tiempo, y sin dar oído a la recomendación del Congreso, la importantísima oficina de Prevención fue borrada del organigrama de la PGJDF, para utilizar sus recursos humanos y financieros en otras áreas operativas. Lamentable. ¿Qué el delito no debe preverse, operativamente? Delito es toda acción u omisión que sancionan las leyes penales. Así se define en todas las culturas y diferentes sociedades del mundo a la comisión de un acto ilícito. La mayoría de los autores especializados en el estudio de los delitos y de los delincuentes se preocupan, de modo directo o indirecto, por la etiología del delito, es decir de lo que causa el delito Esta preocupación se ha manifestado, como lo expresé, en dos formas principales. Primero, los criminólogos han estudiado los procesos por los cuales los individuos se convierten en delincuentes, elaborando las correspondientes teorías sobre la delincuencia. En segundo lugar, han estudiado la relación existente entre los delitos y las variaciones en la cultura, la educación y a la organización social, elaborando también las correspondientes teorías acerca de los delitos. (continuará)

Fundador de Notimex pacofonn@yahoo.com.mx