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¿Meade une al PRI?

  • José Luis Camacho Vargas

Surgido en 1928, el Partido Nacional Revolucionario-Partido de la Revolución Mexicana-Partido Revolucionario Institucional fue determinante para la historia patria del siglo XX, al ser el agente que hizo posible la pacificación del territorio nacional, institucionalización de la lucha política, construcción de las instituciones públicas que harían posible la consecución de grandes anhelos revolucionarios y la aplicación de la ley.

México posrevolucionario no se puede dejar al margen al PRI.

Pero el siglo XXI no ha sido diferente, pues la alternancia tenida lugar el año 2000 dio muestra de un partido político que se adaptó a la lucha democrática y a la competencia electoral. La transmisión de poderes el 1 de diciembre del año 2000 se realizó sin un solo altercado ni regateo al triunfo de quien en las urnas y por la vía institucional había obtenido la victoria.

Y el año 2006 no fue diferente. El PRI dio muestra de la madurez y visión política de sus militantes, al ser el agente determinante para que no se rompiera el orden constitucional y así, quien había obtenido la mayoría de votos en las elecciones presidenciales, asumiera la Primera Magistratura.

En un proceso histórico digno de ser estudiado bajo un estricto rigor académico, el PRI se alzó con el triunfo en las elecciones presidenciales del año 2012 con un candidato que al paso de los años, ya siendo Presidente de la República ha cumplido con su palabra de no haber sido elegido para administrar la escasez ni el desorden, sino para transformar esas instituciones, ordenamientos y forma de gobernar que ya no tenían lugar en el México del siglo XXI que quiere evolucionar y avanzar.

A lo largo de cinco años ésa ha sido la labor del presidente Enrique Peña Nieto, hombre institucional que respira y vive la política, que es prudente en su actuación y que ve en todo momento por el bien del país.

Bajo su liderazgo se ha dotado a México de un ordenamiento constitucional y de una base sólida de crecimiento que le ha permitido, ni más ni menos, hacer frente a las temerarias amenazas provenientes del Norte y contrarrestar la crisis económica internacional que ha dejado a varios países en la lona. Pero no a México, el cual crece de manera sostenida y ha creado más de 3 millones empleos en lo que va del sexenio.

En este contexto es que este día tiene lugar un acontecimiento de primer orden no solo para un partido político y sus militantes, sino para el sistema democrático de México y la cultura ciudadana que se ha transformado a pasos agigantados.

Un hombre que si bien simpatiza y comulga con los ideales del PRI, no se encuentra inscrito en su padrón de militantes ni ha ocupado cargos de dirección partidista; que ha mostrado eficiencia y responsabilidad en las diversas tareas que se le han encomendado, y que ha verificado su capacidad y talento políticos, será elegido como precandidato del PRI a la Presidencia de México.

En un hecho sin precedentes, la militancia priista recibe, apoya e impulsa a José Antonio Meade Kuribreña como el hombre que será el responsable de impulsar los ideales y anhelos priistas frente al resto de las fuerzas políticas, buscando que una vez más la ciudadanía vote mayoritariamente por esta opción y de esa forma, continuar con la transformación iniciada hace cinco años.

Sin dudas y sin resquemores, las y los priistas entendemos que las circunstancias que vive el país hacen que José Antonio Meade sea el hombre indicado para, en equipo, sacar adelante a México. En una prueba de sensibilidad, altura de miras y madurez, Miguel Ángel Osorio Chong, quien fuera aspirante presidencial, ha cerrado filas con Pepe Meade y demostrado por qué los priistas somos diferentes. Que si Meade une al PRI, no tengo duda de ello.

camachovargas@prodigy.net.mx

@jlcamachov