imagotipo

RÍO REVUELTO

  • Orlando Navarro Zayas

 

Otro acribillado, ¿Cuántos van?

Los que vayan, ha de decir el sr. presidente municipal, Enrique Reina Lizárraga; yo trabajo únicamente de 8 a 3 de la tarde. Si cuando le hacía al loco “todo el día” no me interesaba, ahora que cambien mi horario y que estoy a punto de irme MENOS.

SIGAN VOTANDO POR LOS RECICLADOS DEL PAN -los que votaron-, ¿ahora se dan cuenta de lo falso que es? Por eso me da risa cuando Leonardito dice que ya tiene madurez política, ¡sí cómo no! A él, a Everardo y a “Quique” les dicen los puercoespines ¿Les digo por qué? Lo único que les interesa son ellos mismos. Al que se caiga que lo pisen. Ejemplo: Don Enrique, quien aceptó ser “gato” de Ricardo Anaya para no morir de inanición. ¡Chale!

Recuerden que esta generación de SINVERGÜENZAS reciclados es de la horneada del RATA mayor, Guillermo Padres Elías. Este CÁRTEL que al parecer el encargado es Leonardito Guillén Medina, que recibe órdenes directas del Damiancito Zepeda, quien le sacó a jugar la Senaduría de a de veras; le tiene pavor al Maloro Acosta. No olvida la pela que le puso cuando disputaban la Presidencia Municipal de Hermosillo. Mejor jaló al “Toño” Astiazarán para que se aventara el tiro él. Considero muy poca cosa a Reina Lizárraga, de manera que pagó una de las tantas que debe Don Enrique. ¿Le sigo? Cártel de Reciclados; continuará.

BANDAS BIEN organizadas de ladrones y narcotraficantes se han apoderado de SLRC. Desde que entregó Leonardito a Enriquito -no le importó al 1091 ERL la hora que fuera, pero sí eran más de las tres de la tarde- con el fresquecito asesinato de don Francisco Vázquez, en aquel entonces DSPM el padrecito de -ca- horizontal ocho letras les importó -M- horizontal cinco letras. Ellos a lo suyo.

En esos momentos la ciudad pasó a ser rehén de la DELINCUENCIA. SLRC desde entonces es la base para las operaciones del crimen organizado. ¡Corríjanme don Enrique y Leonardito si estoy equivocado! Salud…

¡QUE QUEDE CLARO! En rigor, un servidor público es “un bien público”. Por tanto, el potencial daño a ese bien público -por enfermedad- debe ser publicitado para el conocimiento del ciudadano que en una democracia representativa como la nuestra lo exige.

De esa manera, difundir la enfermedad física o mental de un candidato -o como en este caso Presidencia Municipal y legislaturas, así como las implicaciones en su desempeño-, no son un derecho periodístico o mediático, sino una exigencia social.

Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como candidato o Presidente Municipal en funciones… Salud… Salud…