Disco Bar El 9, emblema de la comunidad LGBT+

Su creador, Henri Donnadieu, es considerado impulsor de la comunidad gay en México

Adolfo López  | El sol de México

  · sábado 29 de junio de 2019

Henrry Donadiu / Ernesto Muñoz

Henri Donnadieu se instaló en México en diciembre de 1976. Llegó de Francia como un refugiado político que huía del colonialismo, cuya ideología lo llevó a ser condenado a una pena de cárcel de cinco años y un día. Conoció la Zona Rosa de la Ciudad de México, un espacio entonces cosmopolita y lleno de vida para la comunidad homosexual.

Ahí, el 23 de enero de 1977, inauguró el Disco Bar El 9 en la calle de Londres 156, un antro gay que con el tiempo se convirtió en un icono de los años ochenta, pues logró congregar a gente de todo tipo. “El 9 tiene el legado de ser el lugar donde nació la contracultura, los intelectuales de hoy”, dice Henri Donnadieu en entrevista con El Sol de México.

Gracias a su bar, Henri Donnadieu es considerado un impulsor de la comunidad LGBT+ en México, pues se volvió un espacio de respeto e inclusión para una minoría entonces con nula representación y derechos, el lugar además fue un impulso a la contracultura, ya que ahí podían verse películas prohibidas u observarse montajes o exposiciones que en otros espacios no tenían cabida.

Por El 9 desfilaron Pita Amor, Carlos Monsiváis, Sean Connery y Sylvester Stallone, su escenario vio nacer a Café Tacvba, Caifanes y Maldita Vecindad. “No quiero ser presuntuoso, pero a El 9 venía todo México: la Doña, María Félix; Silvia Pinal... todo lo que había de artistas famosos, pues era un lugar donde pasaban desapercibidos y la pasaban bien con la gente. La chica que fue imagen en el Mundial de 1986, La chiquitibum la encontraron en El 9”, dice orgulloso.

Por los pasillos del lugar bien podía encontrarse a una persona de Tepito como a alguien de otro país, incluso el expresidente Ernesto Zedillo fue parte de su historia. “A finales de siglo fui invitado a pasar un Año Nuevo en Palacio Nacional y cuando el presidente pasa saludando a todos se detuvo conmigo, me agarró del brazo y me dijo ‘Henri, yo también pasé por El 9’. Como esa hay mil y una anécdotas, porque fueron 13 años de un nivel muy arriba”, recuerda.

Sin embargo, Donnadieu admite que el objetivo principal de este lugar “no prosperó como tenía que ser, pues al ser un lugar de esencia gay, abrió su puerta a todo el mundo, a gente de toda clase social, desde alguien que llegó a ser presidente hasta la gente de Tepito. Hoy siento que cada persona ha regresado a su propio gueto”, dice.

Por eso desde el 27 de junio de 2018, El 9 reabrió sus puertas, esta vez en el número 58 de Amberes, en la Zona Rosa. En el marco de la 41 Marcha del Orgullo LGBT+, este jueves celebró su primer aniversario. “El proyecto regresó porque no me gusta que hayan vuelto a los guetos: los gays con los gays, los bugas con los bugas. Me gusta mezclar las clases sociales. Me gusta la mezcla dentro del respeto, porque es maravilloso poder compartir todos juntos”.

A más de 40 años de la inauguración de El 9 original, Henri Donnadieu no se explica el éxito de este proyecto. “Tuve suerte, siempre la he tenido. Siempre me he escapado de todo, nunca pisé la cárcel, quizá porque siempre puse la libertad por encima de todo”, dice el hombre de 76 años que narra su vida y el origen de este bar contracultural en su libro La noche soy yo.

Y espera que esta nueva época de El 9 sea un espacio de expresión, pero también un lugar donde la gente pueda volver a vincularse sin ninguna etiqueta. “Pienso que todos tenemos que vivir juntos y respetarnos entre nosotros y poco a poco lo estoy logrando”, concluye.

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