/ lunes 31 de agosto de 2020

Cine Curto fue parte de la diversión de los sanluisinos en los 30's

A mediados de los cincuenta, el establecimiento fue el principal centro de diversión en la ciudad porque era, prácticamente, la única opción de entretenimiento sano al alcance

En los treinta, cuarenta y cincuenta nacieron las primeras salas de cine en San Luis Río Colorado en respuesta al aumento poblacional, tanto de la ciudad como del valle y al incremento monetario del programa “bracero” que inundó de paisanos la región, incluyendo a Baja California.

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Ramón Noriega Rascón, autor del libro “Historias y narraciones del viejo San Luis Río Colorado. Un puente a nuestro pasado”, aborda en éste la historia del “Cinema Curto”.

Narró que a mediados de los cuarenta, el inmigrante y empresario español, Adolfo Curto y su hermano Eliodoro, levantaron salas cinematográficas en las ciudades bajacalifornianas de Tijuana, donde construyeron los cines “Ideal” y “Gran Cinema”, en Ensenada el “Cine Maya” y en Mexicali el “Cinema Curto”, para en 1955 construir otro con el mismo nombre en San Luis Río Colorado, en avenida Juárez, entre calles Tercera y Cuarta.

Ramón Noriega expone que en los cincuenta el “Cinema Curto” sanluisino era el principal centro de diversión para personas de todas las edades, porque proyectaban películas norteamericanas de Jerry Lewis, Rock Hudson, James Dean, James Stewart, Doris Day, Johnny Weissmuller y de Gregory Peck, entre otros famosos actores.

Un día a la semana la entrada de un adulto incluía el pase de un menor a la misma función. Además, los sábados y domingos se exhibían dos filmes, a partir de las 10:00 horas en matiné para niños.

AL SALIR DE MISA IBAN AL CINE

Noriega Rascón externó que en esos tiempos había mucha concurrencia en el cine porque, prácticamente, era la única diversión sana. La televisión apenas estaba haciendo sus “pininos” en la región.

El paseo dominguero de los sanluisinos era ir a misa y después al cine a ver su película favorita y pasar los calorones del desierto en el agradable ambiente del cinema.

El “Cinema Curto” era un lugar muy concurrido por los sanluisinos, especialmente, los fines de semana / Cortesía | Ramón Noriega Rascón

Lo mejor de todo es que en el “Curto” había permanencia voluntaria, presentándose tres películas o por lo menos dos, con la posibilidad de quedarse hasta las 22:00 o 23:00 horas una vez que las temperaturas climáticas descendían. Lo que sí era una realidad es que casi no pasaban películas mexicanas, señala en su libro.

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Las funciones empezaban a las 15:00 horas entre semana y los sábados y domingos había matiné para niños a las 10:00 horas, en la que pasaban películas de caricaturas, vampiros, monstruos y de “Tarzán”.

En aquellos años era común que se presentaran artistas en funciones que patrocinaba la cervecería “Modelo” mediante las famosas caravanas “Corona” que se llevaron a cabo en el “Cinema Curto” y en la Plaza de Toros.

Se decía que visitar el “Cine Curto”, el mejor de la comunidad, era asistir a un lugar de lujo y comodidad, donde no importaba el estatus social de los cinéfilos, detalló.

Para los residentes locales, asistir a este lugar era un orgullo porque no en cualquier ciudad existía el privilegio de contar con un cine de esta magnitud. Era un edificio moderno, de “caché”, adecuado también para eventos especiales y lucidores como la rendición de informes de los presidentes municipales.

A mediados de los cincuenta, recién inaugurado en San Luis, la cadena de cine de los hermanos Curto fue absorbida por la compañía operadora de teatros “Cotsa” que compró los cines Adolfo Curto, quien continuó administrando los inmuebles para la empresa que los adquirió.

También resaltó que en los sesenta Cotsa pasó a manos del gobierno federal y el negocio empezó a decaer, pues el nuevo dueño no se interesó en la calidad del servicio.

En la década siguiente, dos fenómenos acabaron con los cines de “Cotsa”: La crisis del cine en Estados Unidos y México y el auge de la televisión.

Para recuperar público, las salas eligieron el camino de ofrecer películas aptas solamente para el público adulto, iniciando con comedias eróticas italianas y francesas hasta llegar a la exploración de filmes norteamericanos, subrayó el escritor.

En un edificio aún en avenida Juárez, entre calles Tercera y Cuarta, funcionó el “Cinema Curto” / Alonso Moreno | Tribuna de San Luis

Si bien, desde los setenta el “Curto” ya alternaba esporádicamente funciones para mayores de edad con los filmes del cine internacional, a finales de los ochenta se especializó en películas seudopornográficas de mala calidad, con el único objetivo de conservar una audiencia compuesta por el segmento masculino que fue su principal clientela y finalmente cerró sus puertas en los noventa.

Don Adolfo Curto, quien jamás regresó a su país, era originario de Castro Urdiales, España, falleció en el Mercy Hospital de San Diego, California, el 5 de septiembre de 1962 y fue sepultado en Tijuana, donde aún reposan sus restos. Sus hermanos regresaron a España.

En los treinta, cuarenta y cincuenta nacieron las primeras salas de cine en San Luis Río Colorado en respuesta al aumento poblacional, tanto de la ciudad como del valle y al incremento monetario del programa “bracero” que inundó de paisanos la región, incluyendo a Baja California.

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Ramón Noriega Rascón, autor del libro “Historias y narraciones del viejo San Luis Río Colorado. Un puente a nuestro pasado”, aborda en éste la historia del “Cinema Curto”.

Narró que a mediados de los cuarenta, el inmigrante y empresario español, Adolfo Curto y su hermano Eliodoro, levantaron salas cinematográficas en las ciudades bajacalifornianas de Tijuana, donde construyeron los cines “Ideal” y “Gran Cinema”, en Ensenada el “Cine Maya” y en Mexicali el “Cinema Curto”, para en 1955 construir otro con el mismo nombre en San Luis Río Colorado, en avenida Juárez, entre calles Tercera y Cuarta.

Ramón Noriega expone que en los cincuenta el “Cinema Curto” sanluisino era el principal centro de diversión para personas de todas las edades, porque proyectaban películas norteamericanas de Jerry Lewis, Rock Hudson, James Dean, James Stewart, Doris Day, Johnny Weissmuller y de Gregory Peck, entre otros famosos actores.

Un día a la semana la entrada de un adulto incluía el pase de un menor a la misma función. Además, los sábados y domingos se exhibían dos filmes, a partir de las 10:00 horas en matiné para niños.

AL SALIR DE MISA IBAN AL CINE

Noriega Rascón externó que en esos tiempos había mucha concurrencia en el cine porque, prácticamente, era la única diversión sana. La televisión apenas estaba haciendo sus “pininos” en la región.

El paseo dominguero de los sanluisinos era ir a misa y después al cine a ver su película favorita y pasar los calorones del desierto en el agradable ambiente del cinema.

El “Cinema Curto” era un lugar muy concurrido por los sanluisinos, especialmente, los fines de semana / Cortesía | Ramón Noriega Rascón

Lo mejor de todo es que en el “Curto” había permanencia voluntaria, presentándose tres películas o por lo menos dos, con la posibilidad de quedarse hasta las 22:00 o 23:00 horas una vez que las temperaturas climáticas descendían. Lo que sí era una realidad es que casi no pasaban películas mexicanas, señala en su libro.

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Las funciones empezaban a las 15:00 horas entre semana y los sábados y domingos había matiné para niños a las 10:00 horas, en la que pasaban películas de caricaturas, vampiros, monstruos y de “Tarzán”.

En aquellos años era común que se presentaran artistas en funciones que patrocinaba la cervecería “Modelo” mediante las famosas caravanas “Corona” que se llevaron a cabo en el “Cinema Curto” y en la Plaza de Toros.

Se decía que visitar el “Cine Curto”, el mejor de la comunidad, era asistir a un lugar de lujo y comodidad, donde no importaba el estatus social de los cinéfilos, detalló.

Para los residentes locales, asistir a este lugar era un orgullo porque no en cualquier ciudad existía el privilegio de contar con un cine de esta magnitud. Era un edificio moderno, de “caché”, adecuado también para eventos especiales y lucidores como la rendición de informes de los presidentes municipales.

A mediados de los cincuenta, recién inaugurado en San Luis, la cadena de cine de los hermanos Curto fue absorbida por la compañía operadora de teatros “Cotsa” que compró los cines Adolfo Curto, quien continuó administrando los inmuebles para la empresa que los adquirió.

También resaltó que en los sesenta Cotsa pasó a manos del gobierno federal y el negocio empezó a decaer, pues el nuevo dueño no se interesó en la calidad del servicio.

En la década siguiente, dos fenómenos acabaron con los cines de “Cotsa”: La crisis del cine en Estados Unidos y México y el auge de la televisión.

Para recuperar público, las salas eligieron el camino de ofrecer películas aptas solamente para el público adulto, iniciando con comedias eróticas italianas y francesas hasta llegar a la exploración de filmes norteamericanos, subrayó el escritor.

En un edificio aún en avenida Juárez, entre calles Tercera y Cuarta, funcionó el “Cinema Curto” / Alonso Moreno | Tribuna de San Luis

Si bien, desde los setenta el “Curto” ya alternaba esporádicamente funciones para mayores de edad con los filmes del cine internacional, a finales de los ochenta se especializó en películas seudopornográficas de mala calidad, con el único objetivo de conservar una audiencia compuesta por el segmento masculino que fue su principal clientela y finalmente cerró sus puertas en los noventa.

Don Adolfo Curto, quien jamás regresó a su país, era originario de Castro Urdiales, España, falleció en el Mercy Hospital de San Diego, California, el 5 de septiembre de 1962 y fue sepultado en Tijuana, donde aún reposan sus restos. Sus hermanos regresaron a España.

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