/ domingo 21 de julio de 2019

En riesgo de desaparecer cultura Cucapá

Para lograr apoyos que conserven la identidad de la tribu de la localidad, es necesario que se mantenga unida y organizada y las autoridades de Gobierno la apoyen

A raíz de la migración de los miembros de la tribu Cucapá asentados en el poblado Pozas de Arvizu hacia la ciudad, se pierden la cultura y el lenguaje sin que la autoridad tome cartas en el asunto para evitar la extinción de sus tradiciones.

La gobernadora tradicional de la etnia en Pozas de Arvizu, Aronia Wilson Tambo, refirió que cada vez menos personas practican el dialecto y hay pocos interesados en transmitirlo a las nuevas generaciones.

En el Centro Cultural se muestra la vestimenta que los cucapá portan en celebraciones especiales / Alonso Moreno

Cabe destacar que Aronia Wilson habla muy poco español, pues a diario practica la lengua materna que aprendió de sus padres, de sus antepasados y es de las pocas Cucapá de Pozas de Arvizu que se comunica con sus familiares en ésa.

De alrededor de 25 familias que viven en Pozas de Arvizu, que equivalen a 100 personas, solo diez saben el dialecto y de esta decena no todas lo practican a diario, ni lo enseñan a los niños, por lo que consideró que pronto se perderá. Situación que prevalece no sólo en este poblado, sino en comunidades hermanas de la región.

Recalcó que no han sido tomados en cuenta en programas de Gobierno que contribuyan a conservar esta cultura, sus costumbres, tradiciones y dialecto.

Cabe subrayar que al llegar a este poblado a 15 minutos de la mancha urbana se percibe un ambiente de desolación, una especie de “pueblo fantasma”, tal vez porque son pocos habitantes y porque el Centro Comunitario y el Centro de Salud del lugar están cerrados.

El Centro Cultural Cucapá dejó de abrir sus puertas debido a la falta de visitantes / Alonso Moreno

NO FUNCIONA EL MUSEO

Wilson Tambo reside en el poblado. Ahí está a cargo del Centro Cultural Cucapá “Sipa y Komat”, inaugurado el 20 de marzo del 2011, pero actualmente permanece cerrado.

Mencionó que las puertas del Centro Cultural de Pozas de Arvizu, también conocido como Museo Cucapá, se cerraron debido a que no había visitantes, dado que no se le da difusión por las autoridades para lograr que la gente acuda y conozca esta identidad milenaria.

Además, mostró el interior del Centro Cultural en donde se exponen vestimenta, artesanías y utensilios como redes de pesca, bules para cantos tradicionales, piezas de cerámica elaboradas por Nicolás Wilson Tambo -gobernador Cucapá- y fotografías antiguas, entre otros objetos llenos de polvo acumulado por falta de atención y mantenimiento.

Cuando era niña, aprendió de su abuela María Michel a hacer artesanías con diversos materiales, la mayoría de chaquira, entre éstas vistosos pectorales, collares, aretes, pulseras, broches para el cabello y demás, así como a confeccionar trajes típicos, vestidos de popelina y algodón con coloridos listones y a la fecha hombres y mujeres Cucapá lucen en ocasiones especiales.

Una fotografía antigua en el Centro Cultural Cucapá / Alonso Moreno

QUEDAN POCOS CUCAPÁ

La Gobernadora de esta tribu lamentó que muchas familias hayan salido con el paso de los años de Pozas de Arvizu y se olviden de sus raíces, de la identidad indígena que llevan en la sangre.

Reconoció que algunos Cucapá tuvieron que irse de las comunidades rurales a localidades con más servicios públicos y ofrezcan mayores oportunidades de trabajo, pues todos buscan un mejor porvenir para ellos y sus familias.

Aronia nació en este ejido el 1 de julio de 1959. Su papá Enrique Wilson Michel -Cucapá originario de Arizona, Estados Unidos- y su mamá Juana Tambo León -nativa de esta tribu, fue oriunda de Baja California-.

“Quedamos pocos Cucapá. Algunos se han ido de aquí, de Pozas de Arvizu y se han casado con mexicanos. Sus familias ya no son Cucapá, son mestizas. Otros han ido falleciendo. De los Wilson ya no hay, solo quedan de la familia Tambo, pero son mestizos”.

Es la menor de cinco hermanos, Osvaldo era el mayor, luego Simón, Benjamín y Nicolás; de ellos solo sobrevive ella.

“Recuerdo que cuando era niña había muchas familias Cucapá y claro que sí nos comunicábamos en nuestro dialecto. La mayoría de la gente cultivaba sus tierras, sembraban de todo, algodón, maíz, trigo. Ahora ya no sembramos, solo rentamos las tierras”.

Al Centro de Salud no acude un médico hace ocho meses / Alonso Moreno

NO HAY CENTRO DE SALUD

En este espacio hay un cuarto que por algún tiempo cumplió la función de Centro de Salud de la Secretaría de Salud del Estado y hace casi un año nadie ofrece consultas, está en total abandono.

“Pocas veces lo abren. No tiene luz, ni agua. Antes había un doctor que nos atendía. No nos cobraba y nos daba medicinas. Hace más de ocho meses que nadie viene”.

CARECEN DE SERVICIOS PÚBLICOS

Wilson Tambo dijo que el ejido Pozas de Arvizu tiene muchas necesidades, es una comunidad del valle de San Luis Río Colorado que carece de servicios básicos como agua potable por tubería, pues llega a través de un pozo; tampoco hay drenaje, pavimento y el alumbrado público es escaso. No hay campos deportivos, ni parques públicos para recreación de sus habitantes.

A pesar de lo anterior, algunos miembros del grupo étnico permanecen en el ejido conservando sus tradiciones y su cultura, porque desean que prevalezcan. Han aguantado dificultades por el amor y el respecto a lo que son, a lo que los identifica y los hace sentir orgullosos de sus orígenes.

El poblado Pozas de Arvizu carece de servicios públicos como agua potable, drenaje y pavimento / Alonso Moreno

CONSERVAN TRADICIONES

Una de las tradiciones que mantienen son los servicios fúnebres que consisten en velar el cuerpo durante dos días en el templo con hermanos Cucapá de otras localidades que los acompañan.

Durante ese tiempo, los miembros danzan y cantan portando una vestimenta especial y máscaras, así como se acostumbra ofrecer a los visitantes desayuno, comida y cena. Luego de esos dos días llevan a cabo en el panteón la ceremonia de incineración del difunto y sus pertenencias, la cual puede durar hasta ocho horas. La excavación donde yacen las cenizas debe permanecer abierta por cuatro días.

En los cuatro días los familiares cercanos evitan los alimentos con sal y grasa, se bañan muy temprano y se ahúman con ramas de cachanilla para purificarse y aminorar el dolor de la pérdida del ser querido. Además, se cortan el cabello en memoria de quien falleció. Luego acuden al cementerio a cubrir con tierra el hueco donde arrojaron las cenizas.

SANGRE 100% CUCAPÁ

Por su parte Yolanda Mitzuko Domínguez Tambo, una mujer de 41 años que creció en la comunidad Cucapá de Pozas de Arvizu y proviene de familiares de la etnia, sus abuelos y padres, recordó que su niñez y juventud las vivió muy feliz en ese poblado del valle local.

Quien fue regidora en el cabildo de San Luis, representando a la tribu Cucapá en el trienio 2006-2009, señaló que hasta que cumplió 7 años aprendió a hablar español, pues antes solo se comunicaba en su lengua materna.

La chaquira es el material más usado para crear artesanías / Alonso Moreno

Visualiza que el dialecto Cucapá está en riesgo de desaparecer porque muy pocas personas lo hablan. “En mi caso, yo le enseñé a mi hijo la lengua Cucapá, pero gente de mi comunidad no lo inculca a sus hijos”.

Domínguez Tambo tuvo que salir de Pozas de Arvizu hace 18 años, como otros Cucapás, para venir a la ciudad en busca de una mejor calidad de vida, ya que en el ejido pocas oportunidades hay de progresar económicamente, a menos que sean propietarios de tierras y las renten a agricultores o las trabajen sembrando.

Con el paso de los años la cultura Cucapá se ha perdido. Actualmente no usan la vestimenta tradicional, no hablan el dialecto y no llevan a cabo las celebraciones.

A pesar de no vivir en la comunidad que la vio crecer, no se olvida de sus raíces y trata, desde donde está, de conservarlas. Muestra de esto es la preparación que hace de platillos típicos de la tribu con recetas que aprendió de su mamá. Por ejemplo, el “Shoui”, especie de atole de harina con carne y “Shei lochap”, gorditas de harina fritas en aceite.

Aronia Wilson desde niña aprendió a elabora artesanías tradicionales del grupo étnico al que pertenece / Alonso Moreno

ENCUENTRO DE NACIONES CUCAPÁ

El Encuentro entre las Naciones Cucapá de Sonora, Baja California y Arizona, desarrollado en el ejido Pozas de Arvizu por algunos años, era una buena oportunidad para dar a conocer la cultura, tradiciones, gastronomía, danzas, artesanías y vestimenta tradicional, “es una lástima que ya no se realice. Era un evento muy bonito”.

Es importante que las autoridades tradicionales del grupo, con el apoyo de autoridades municipales, hagan las gestiones necesarias para establecer programas de promoción de la cultura y “bajen” recursos económicos para lograr instructores de lengua Cucapá que la transmitan a las nuevas generaciones, con la finalidad que no desaparezca, externó.

También los miembros deben mantenerse unidos y organizados para conseguir sus beneficios y sobre todo reconocer a Aronia Wilson Tambo como gobernadora tradicional y apoyarla en las gestiones de ayuda y progreso para la tribu, puntualizó.

De alrededor de 25 familias unas 100 personas, de origen Cucapá que residen en el poblado Pozas de Arvizu, solo diez personas hablan su lengua materna


A raíz de la migración de los miembros de la tribu Cucapá asentados en el poblado Pozas de Arvizu hacia la ciudad, se pierden la cultura y el lenguaje sin que la autoridad tome cartas en el asunto para evitar la extinción de sus tradiciones.

La gobernadora tradicional de la etnia en Pozas de Arvizu, Aronia Wilson Tambo, refirió que cada vez menos personas practican el dialecto y hay pocos interesados en transmitirlo a las nuevas generaciones.

En el Centro Cultural se muestra la vestimenta que los cucapá portan en celebraciones especiales / Alonso Moreno

Cabe destacar que Aronia Wilson habla muy poco español, pues a diario practica la lengua materna que aprendió de sus padres, de sus antepasados y es de las pocas Cucapá de Pozas de Arvizu que se comunica con sus familiares en ésa.

De alrededor de 25 familias que viven en Pozas de Arvizu, que equivalen a 100 personas, solo diez saben el dialecto y de esta decena no todas lo practican a diario, ni lo enseñan a los niños, por lo que consideró que pronto se perderá. Situación que prevalece no sólo en este poblado, sino en comunidades hermanas de la región.

Recalcó que no han sido tomados en cuenta en programas de Gobierno que contribuyan a conservar esta cultura, sus costumbres, tradiciones y dialecto.

Cabe subrayar que al llegar a este poblado a 15 minutos de la mancha urbana se percibe un ambiente de desolación, una especie de “pueblo fantasma”, tal vez porque son pocos habitantes y porque el Centro Comunitario y el Centro de Salud del lugar están cerrados.

El Centro Cultural Cucapá dejó de abrir sus puertas debido a la falta de visitantes / Alonso Moreno

NO FUNCIONA EL MUSEO

Wilson Tambo reside en el poblado. Ahí está a cargo del Centro Cultural Cucapá “Sipa y Komat”, inaugurado el 20 de marzo del 2011, pero actualmente permanece cerrado.

Mencionó que las puertas del Centro Cultural de Pozas de Arvizu, también conocido como Museo Cucapá, se cerraron debido a que no había visitantes, dado que no se le da difusión por las autoridades para lograr que la gente acuda y conozca esta identidad milenaria.

Además, mostró el interior del Centro Cultural en donde se exponen vestimenta, artesanías y utensilios como redes de pesca, bules para cantos tradicionales, piezas de cerámica elaboradas por Nicolás Wilson Tambo -gobernador Cucapá- y fotografías antiguas, entre otros objetos llenos de polvo acumulado por falta de atención y mantenimiento.

Cuando era niña, aprendió de su abuela María Michel a hacer artesanías con diversos materiales, la mayoría de chaquira, entre éstas vistosos pectorales, collares, aretes, pulseras, broches para el cabello y demás, así como a confeccionar trajes típicos, vestidos de popelina y algodón con coloridos listones y a la fecha hombres y mujeres Cucapá lucen en ocasiones especiales.

Una fotografía antigua en el Centro Cultural Cucapá / Alonso Moreno

QUEDAN POCOS CUCAPÁ

La Gobernadora de esta tribu lamentó que muchas familias hayan salido con el paso de los años de Pozas de Arvizu y se olviden de sus raíces, de la identidad indígena que llevan en la sangre.

Reconoció que algunos Cucapá tuvieron que irse de las comunidades rurales a localidades con más servicios públicos y ofrezcan mayores oportunidades de trabajo, pues todos buscan un mejor porvenir para ellos y sus familias.

Aronia nació en este ejido el 1 de julio de 1959. Su papá Enrique Wilson Michel -Cucapá originario de Arizona, Estados Unidos- y su mamá Juana Tambo León -nativa de esta tribu, fue oriunda de Baja California-.

“Quedamos pocos Cucapá. Algunos se han ido de aquí, de Pozas de Arvizu y se han casado con mexicanos. Sus familias ya no son Cucapá, son mestizas. Otros han ido falleciendo. De los Wilson ya no hay, solo quedan de la familia Tambo, pero son mestizos”.

Es la menor de cinco hermanos, Osvaldo era el mayor, luego Simón, Benjamín y Nicolás; de ellos solo sobrevive ella.

“Recuerdo que cuando era niña había muchas familias Cucapá y claro que sí nos comunicábamos en nuestro dialecto. La mayoría de la gente cultivaba sus tierras, sembraban de todo, algodón, maíz, trigo. Ahora ya no sembramos, solo rentamos las tierras”.

Al Centro de Salud no acude un médico hace ocho meses / Alonso Moreno

NO HAY CENTRO DE SALUD

En este espacio hay un cuarto que por algún tiempo cumplió la función de Centro de Salud de la Secretaría de Salud del Estado y hace casi un año nadie ofrece consultas, está en total abandono.

“Pocas veces lo abren. No tiene luz, ni agua. Antes había un doctor que nos atendía. No nos cobraba y nos daba medicinas. Hace más de ocho meses que nadie viene”.

CARECEN DE SERVICIOS PÚBLICOS

Wilson Tambo dijo que el ejido Pozas de Arvizu tiene muchas necesidades, es una comunidad del valle de San Luis Río Colorado que carece de servicios básicos como agua potable por tubería, pues llega a través de un pozo; tampoco hay drenaje, pavimento y el alumbrado público es escaso. No hay campos deportivos, ni parques públicos para recreación de sus habitantes.

A pesar de lo anterior, algunos miembros del grupo étnico permanecen en el ejido conservando sus tradiciones y su cultura, porque desean que prevalezcan. Han aguantado dificultades por el amor y el respecto a lo que son, a lo que los identifica y los hace sentir orgullosos de sus orígenes.

El poblado Pozas de Arvizu carece de servicios públicos como agua potable, drenaje y pavimento / Alonso Moreno

CONSERVAN TRADICIONES

Una de las tradiciones que mantienen son los servicios fúnebres que consisten en velar el cuerpo durante dos días en el templo con hermanos Cucapá de otras localidades que los acompañan.

Durante ese tiempo, los miembros danzan y cantan portando una vestimenta especial y máscaras, así como se acostumbra ofrecer a los visitantes desayuno, comida y cena. Luego de esos dos días llevan a cabo en el panteón la ceremonia de incineración del difunto y sus pertenencias, la cual puede durar hasta ocho horas. La excavación donde yacen las cenizas debe permanecer abierta por cuatro días.

En los cuatro días los familiares cercanos evitan los alimentos con sal y grasa, se bañan muy temprano y se ahúman con ramas de cachanilla para purificarse y aminorar el dolor de la pérdida del ser querido. Además, se cortan el cabello en memoria de quien falleció. Luego acuden al cementerio a cubrir con tierra el hueco donde arrojaron las cenizas.

SANGRE 100% CUCAPÁ

Por su parte Yolanda Mitzuko Domínguez Tambo, una mujer de 41 años que creció en la comunidad Cucapá de Pozas de Arvizu y proviene de familiares de la etnia, sus abuelos y padres, recordó que su niñez y juventud las vivió muy feliz en ese poblado del valle local.

Quien fue regidora en el cabildo de San Luis, representando a la tribu Cucapá en el trienio 2006-2009, señaló que hasta que cumplió 7 años aprendió a hablar español, pues antes solo se comunicaba en su lengua materna.

La chaquira es el material más usado para crear artesanías / Alonso Moreno

Visualiza que el dialecto Cucapá está en riesgo de desaparecer porque muy pocas personas lo hablan. “En mi caso, yo le enseñé a mi hijo la lengua Cucapá, pero gente de mi comunidad no lo inculca a sus hijos”.

Domínguez Tambo tuvo que salir de Pozas de Arvizu hace 18 años, como otros Cucapás, para venir a la ciudad en busca de una mejor calidad de vida, ya que en el ejido pocas oportunidades hay de progresar económicamente, a menos que sean propietarios de tierras y las renten a agricultores o las trabajen sembrando.

Con el paso de los años la cultura Cucapá se ha perdido. Actualmente no usan la vestimenta tradicional, no hablan el dialecto y no llevan a cabo las celebraciones.

A pesar de no vivir en la comunidad que la vio crecer, no se olvida de sus raíces y trata, desde donde está, de conservarlas. Muestra de esto es la preparación que hace de platillos típicos de la tribu con recetas que aprendió de su mamá. Por ejemplo, el “Shoui”, especie de atole de harina con carne y “Shei lochap”, gorditas de harina fritas en aceite.

Aronia Wilson desde niña aprendió a elabora artesanías tradicionales del grupo étnico al que pertenece / Alonso Moreno

ENCUENTRO DE NACIONES CUCAPÁ

El Encuentro entre las Naciones Cucapá de Sonora, Baja California y Arizona, desarrollado en el ejido Pozas de Arvizu por algunos años, era una buena oportunidad para dar a conocer la cultura, tradiciones, gastronomía, danzas, artesanías y vestimenta tradicional, “es una lástima que ya no se realice. Era un evento muy bonito”.

Es importante que las autoridades tradicionales del grupo, con el apoyo de autoridades municipales, hagan las gestiones necesarias para establecer programas de promoción de la cultura y “bajen” recursos económicos para lograr instructores de lengua Cucapá que la transmitan a las nuevas generaciones, con la finalidad que no desaparezca, externó.

También los miembros deben mantenerse unidos y organizados para conseguir sus beneficios y sobre todo reconocer a Aronia Wilson Tambo como gobernadora tradicional y apoyarla en las gestiones de ayuda y progreso para la tribu, puntualizó.

De alrededor de 25 familias unas 100 personas, de origen Cucapá que residen en el poblado Pozas de Arvizu, solo diez personas hablan su lengua materna


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