/ lunes 6 de enero de 2020

AGROTEMAS

Deterioro de maquinaria agrícola

*Sin dinero para reparaciones.

Estimados amigos lectores de TRIBUNA DE SAN LUIS, arrancamos este espacio con un saludo afectuoso y la consabida felicitación por el 2020, donde les deseamos de todo corazón doce meses de paz, buena salud física y financiera, además que sus deseos buenos se realicen y los males se le olviden.

Dicho esto nos vamos de prisa y con acción a los comentarios de lo que pasa en el sufrido valle de San Luis, donde productores están pasando “las de Caín” por la falta de recursos para hacer frente a los gastos del futuro ciclo, ante los bajos ingresos del 2019, por lo cual muchos no ajustarían a pagar.

Cuando la pisca algodonera está en su etapa final, productores se quejan que ante la casi nula reparación que algunos pueden dar a sus equipos entre cada ciclo de cultivo y lo cada vez más caro de las refacciones que necesitan, el deterioro es notable en unidades ligeras y pesadas que ocupan en su labor.

Como ejemplo pondremos el del productor del ejido San Luis, Felipe Gómez Gamboa, quien habló sobre la serie de problemas en el ciclo algodonero primavera-verano 2019, donde los gastos imprevistos en las dos máquinas piscadoras que usó fueron muy altos por diversas razones como las ya señaladas.

Apuntó que aun cuando dio las reparaciones necesarias para trabajar en la pisca del también llamado “oro blanco”, al final de cuentas fue una fuerte inversión en imprevistos, por comprar dos llantas grandes para piscadora que “tronaron” durante el trabajo y una de las pequeñas de la parte trasera.

Tan solo de las dos llantas grandes que debió remplazar durante la pisca algodonera fueron 27 mil 300 pesos, a lo que hay que sumar otra pequeña con un costo de 5 mil, más varios miles por reparaciones, lo que le quita buena parte de las pocas ganancias que se lograron con los bajos precios de la fibra y rendimiento.

Con esto recordamos los llamados al gobierno federal de líderes campesinos como el ingeniero Juan Armenta Magaña, para que se fijen apoyos reales a los diversos productos agrícolas, de manera que no se sigan descapitalizando hasta abandonar su labor como ha ocurrido ya con muchos.

Hasta ahora nuestros sufridos productores siguen viendo desaparecer sus ganancias mientras esperan el cumplimiento de promesas de campaña como un buen precio de garantía para todos los cultivos, pero al contrario se descapitalizan ante las bajas entradas de dinero contra insumos cada vez más altos.

Con esto no queda más que decirles gracias por su atención estimados y finos amigos lectores de TRIBUNA DE SAN LUIS, pero no olviden que tenemos una cita para estar de nueva cuenta con ustedes el próximo lunes.

Bye, bye.

Deterioro de maquinaria agrícola

*Sin dinero para reparaciones.

Estimados amigos lectores de TRIBUNA DE SAN LUIS, arrancamos este espacio con un saludo afectuoso y la consabida felicitación por el 2020, donde les deseamos de todo corazón doce meses de paz, buena salud física y financiera, además que sus deseos buenos se realicen y los males se le olviden.

Dicho esto nos vamos de prisa y con acción a los comentarios de lo que pasa en el sufrido valle de San Luis, donde productores están pasando “las de Caín” por la falta de recursos para hacer frente a los gastos del futuro ciclo, ante los bajos ingresos del 2019, por lo cual muchos no ajustarían a pagar.

Cuando la pisca algodonera está en su etapa final, productores se quejan que ante la casi nula reparación que algunos pueden dar a sus equipos entre cada ciclo de cultivo y lo cada vez más caro de las refacciones que necesitan, el deterioro es notable en unidades ligeras y pesadas que ocupan en su labor.

Como ejemplo pondremos el del productor del ejido San Luis, Felipe Gómez Gamboa, quien habló sobre la serie de problemas en el ciclo algodonero primavera-verano 2019, donde los gastos imprevistos en las dos máquinas piscadoras que usó fueron muy altos por diversas razones como las ya señaladas.

Apuntó que aun cuando dio las reparaciones necesarias para trabajar en la pisca del también llamado “oro blanco”, al final de cuentas fue una fuerte inversión en imprevistos, por comprar dos llantas grandes para piscadora que “tronaron” durante el trabajo y una de las pequeñas de la parte trasera.

Tan solo de las dos llantas grandes que debió remplazar durante la pisca algodonera fueron 27 mil 300 pesos, a lo que hay que sumar otra pequeña con un costo de 5 mil, más varios miles por reparaciones, lo que le quita buena parte de las pocas ganancias que se lograron con los bajos precios de la fibra y rendimiento.

Con esto recordamos los llamados al gobierno federal de líderes campesinos como el ingeniero Juan Armenta Magaña, para que se fijen apoyos reales a los diversos productos agrícolas, de manera que no se sigan descapitalizando hasta abandonar su labor como ha ocurrido ya con muchos.

Hasta ahora nuestros sufridos productores siguen viendo desaparecer sus ganancias mientras esperan el cumplimiento de promesas de campaña como un buen precio de garantía para todos los cultivos, pero al contrario se descapitalizan ante las bajas entradas de dinero contra insumos cada vez más altos.

Con esto no queda más que decirles gracias por su atención estimados y finos amigos lectores de TRIBUNA DE SAN LUIS, pero no olviden que tenemos una cita para estar de nueva cuenta con ustedes el próximo lunes.

Bye, bye.

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