/ jueves 18 de marzo de 2021

El Faro

La importancia de conocer lo que controlas




Es muy importante concentrarse solo en lo que uno controla. Todo el mundo parece hablar de eso en estos días, lo cual es genial porque todos necesitamos ese tipo de recordatorios. Pero también hay que identificar y desechar aquella información inútil, que neutraliza esos atinados recordatorios. Cualquier tema de nuestro interés o aquel contenido viral que nos topemos, solo basta con que le dediquemos treinta minutos de lectura e investigación, para poder identificar las diferentes posturas alrededor de su eje central. Hoy en día cualquier sitio web es fuente de información y cada liga te lleva a otra y estas a cientos de blogs y autores y un sinfín de información y teorías.

Lo que la historia humana nos ha enseñado es que el tiempo es nuestro recurso más valioso. Y por más enseñanzas y generaciones que han transitado, todavía los seres humanos deseamos y queremos saber todo, de todo, pero como bien sabemos, eso una carrera sin sentido. No hay forma de que podamos lograr esto, así como tampoco se puede poner en practica ni utilizar toda la información que consumimos. Así que mientras no conozcamos lo que controlemos, estaremos llevando a cabo estas actividades que al final son en gran medida una pérdida de tiempo y contribuyen en nada a nuestras ya caóticas vidas.

Nunca recuperaremos el tiempo que pasamos saltando de una página de internet a la siguiente, de un periódico en línea a otro, de una red social a otra… Todos debemos ser más conscientes de cómo gastamos nuestro tiempo. La mayoría de nosotros lo sabemos, pero simplemente no lo vivimos. Derrochamos nuestro tiempo como si nada. Leemos artículos sobre lo malo que es el mundo, navegamos por los perfiles de las redes sociales de nuestros ex socios, vemos programas en netflix que ni siquiera nos interesan solo para "matar el tiempo". ¿Por qué matar algo tan precioso? Eso es lo que realmente debería molestarnos. No es un buen mensaje para dejar a las siguientes generaciones. ¿Qué tan valioso es leer y darle importancia a una persona en que ni siquiera conocemos? Hemos desarrollado una híper-sensibilidad para activarnos por otros. ¿Por qué sentimos la necesidad de responder a cada una de las cosas con las que nos encontramos? No controlamos lo que otras personas dicen o hacen.

Si no aceptamos que no controlamos la mayoría de las cosas en la vida, nunca podremos tener una felicidad duradera. Preocuparse por cosas que están fuera de nuestro control es un hábito. Por ejemplo, hoy podríamos estar enfocados en las campañas políticas y de sus posibles resultados. En unos meses, es posible que nos pongamos nerviosos al ver que algunos de los problemas sociales y económicos siguen y no se han resuelto de inmediato. Desearíamos que las cosas cambiaran más rápido, que esto que aquello, es decir es un ciclo interminable. Es por eso que hay que conocer y practicar la indiferencia hacia las cosas que no importan y así contribuir a nuestra felicidad.

¿Y qué importa realmente para nuestra felicidad? Con tanto bombardeo y sobre estimulo, más la falta de reflexión y conciencia, sin duda podemos sentirnos abrumados y perdidos, pero vayamos definiendo y poniendo orden: Buenas amistades, un trabajo (ocupación) que disfrutemos, leer libros que nos hagan pensar y cuestionar las cosas, caminar en la naturaleza (conectar con nuestro ser primitivo), hacer ejercicio, ver una buena película, escuchar una buena canción, etc… Cada individuo tendrá su definición de que es y cómo alcanzar la felicidad, pero en todo caso, debemos entender que no podemos permanecer en la premisa de que podemos controlar aquello fuera de nuestra competencia y alcance.

Muchos de nuestros “días malos” pueden ser atribuidos a la información inútil que consumimos. Las cosas son como son; y tenemos que lidiar con eso. Así ha sido durante los últimos 10.000 años, y probablemente lo será durante los próximos 10.000. ¿Qué pasa después de eso? Nadie lo sabe, ni siquiera el amado futurista del mundo, Elon Musk. Perder nuestro control y energía en temas banales e intranscendentales no mejora nada para nadie. Nuestra mejor apuesta es mejorar nuestras propias vidas.

Quizá no todo lo que nos pase y afecte es nuestra culpa, pero si es nuestra responsabilidad atenderlo y manejarlo. Comprometámonos a ser un poco más fuertes, sensibles y asertivos. Ayudemos a nuestra pareja, hijos, padres, hermanos, amigos y expandamos el círculo de esa manera. Empecemos por nosotros mismos y luego ampliemos nuestro alcance, una persona a la vez. Probablemente no seamos tan relevantes para expandir el círculo y nuestro impacto al mundo. Pero bueno, esa no es la idea, recordemos conocer lo que podamos controlar; nuestra vida y la de quienes nos rodeen y aquellas personas que nos importan. Eso ya es bastante difícil. No hagamos las cosas más difíciles perdiendo el tiempo en cosas que no controlamos. Ese es el camino; la definición, la claridad y por consecuencia una vida feliz.

Si le asignamos un valor alto a la felicidad, todo lo demás debe valorarse menos. Es cuestión de nuestro enfoque, y ese, nosotros lo contralamos.

david@rmr.mx

La importancia de conocer lo que controlas




Es muy importante concentrarse solo en lo que uno controla. Todo el mundo parece hablar de eso en estos días, lo cual es genial porque todos necesitamos ese tipo de recordatorios. Pero también hay que identificar y desechar aquella información inútil, que neutraliza esos atinados recordatorios. Cualquier tema de nuestro interés o aquel contenido viral que nos topemos, solo basta con que le dediquemos treinta minutos de lectura e investigación, para poder identificar las diferentes posturas alrededor de su eje central. Hoy en día cualquier sitio web es fuente de información y cada liga te lleva a otra y estas a cientos de blogs y autores y un sinfín de información y teorías.

Lo que la historia humana nos ha enseñado es que el tiempo es nuestro recurso más valioso. Y por más enseñanzas y generaciones que han transitado, todavía los seres humanos deseamos y queremos saber todo, de todo, pero como bien sabemos, eso una carrera sin sentido. No hay forma de que podamos lograr esto, así como tampoco se puede poner en practica ni utilizar toda la información que consumimos. Así que mientras no conozcamos lo que controlemos, estaremos llevando a cabo estas actividades que al final son en gran medida una pérdida de tiempo y contribuyen en nada a nuestras ya caóticas vidas.

Nunca recuperaremos el tiempo que pasamos saltando de una página de internet a la siguiente, de un periódico en línea a otro, de una red social a otra… Todos debemos ser más conscientes de cómo gastamos nuestro tiempo. La mayoría de nosotros lo sabemos, pero simplemente no lo vivimos. Derrochamos nuestro tiempo como si nada. Leemos artículos sobre lo malo que es el mundo, navegamos por los perfiles de las redes sociales de nuestros ex socios, vemos programas en netflix que ni siquiera nos interesan solo para "matar el tiempo". ¿Por qué matar algo tan precioso? Eso es lo que realmente debería molestarnos. No es un buen mensaje para dejar a las siguientes generaciones. ¿Qué tan valioso es leer y darle importancia a una persona en que ni siquiera conocemos? Hemos desarrollado una híper-sensibilidad para activarnos por otros. ¿Por qué sentimos la necesidad de responder a cada una de las cosas con las que nos encontramos? No controlamos lo que otras personas dicen o hacen.

Si no aceptamos que no controlamos la mayoría de las cosas en la vida, nunca podremos tener una felicidad duradera. Preocuparse por cosas que están fuera de nuestro control es un hábito. Por ejemplo, hoy podríamos estar enfocados en las campañas políticas y de sus posibles resultados. En unos meses, es posible que nos pongamos nerviosos al ver que algunos de los problemas sociales y económicos siguen y no se han resuelto de inmediato. Desearíamos que las cosas cambiaran más rápido, que esto que aquello, es decir es un ciclo interminable. Es por eso que hay que conocer y practicar la indiferencia hacia las cosas que no importan y así contribuir a nuestra felicidad.

¿Y qué importa realmente para nuestra felicidad? Con tanto bombardeo y sobre estimulo, más la falta de reflexión y conciencia, sin duda podemos sentirnos abrumados y perdidos, pero vayamos definiendo y poniendo orden: Buenas amistades, un trabajo (ocupación) que disfrutemos, leer libros que nos hagan pensar y cuestionar las cosas, caminar en la naturaleza (conectar con nuestro ser primitivo), hacer ejercicio, ver una buena película, escuchar una buena canción, etc… Cada individuo tendrá su definición de que es y cómo alcanzar la felicidad, pero en todo caso, debemos entender que no podemos permanecer en la premisa de que podemos controlar aquello fuera de nuestra competencia y alcance.

Muchos de nuestros “días malos” pueden ser atribuidos a la información inútil que consumimos. Las cosas son como son; y tenemos que lidiar con eso. Así ha sido durante los últimos 10.000 años, y probablemente lo será durante los próximos 10.000. ¿Qué pasa después de eso? Nadie lo sabe, ni siquiera el amado futurista del mundo, Elon Musk. Perder nuestro control y energía en temas banales e intranscendentales no mejora nada para nadie. Nuestra mejor apuesta es mejorar nuestras propias vidas.

Quizá no todo lo que nos pase y afecte es nuestra culpa, pero si es nuestra responsabilidad atenderlo y manejarlo. Comprometámonos a ser un poco más fuertes, sensibles y asertivos. Ayudemos a nuestra pareja, hijos, padres, hermanos, amigos y expandamos el círculo de esa manera. Empecemos por nosotros mismos y luego ampliemos nuestro alcance, una persona a la vez. Probablemente no seamos tan relevantes para expandir el círculo y nuestro impacto al mundo. Pero bueno, esa no es la idea, recordemos conocer lo que podamos controlar; nuestra vida y la de quienes nos rodeen y aquellas personas que nos importan. Eso ya es bastante difícil. No hagamos las cosas más difíciles perdiendo el tiempo en cosas que no controlamos. Ese es el camino; la definición, la claridad y por consecuencia una vida feliz.

Si le asignamos un valor alto a la felicidad, todo lo demás debe valorarse menos. Es cuestión de nuestro enfoque, y ese, nosotros lo contralamos.

david@rmr.mx

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