/ jueves 26 de marzo de 2020

COMUNIDAD Y FAMILIA

TODO ES MEJOR EN FAMILIA



En los últimos días, todo México ha sido sacudido por la crisis mundial que enfrentamos por el contagio del Covid-19, los que hemos estado al pendiente de los medios de comunicación, hemos visto con asombro cómo la rutinaria vida de las grandes y pequeñas ciudades ha sido trastornada por las medidas de contención que han dictado las autoridades de salud, al grado de dejar las calles desiertas y casi inmovilizadas a las empresas e instituciones. Claro que esto es grave, debido a que muchos individuos serán afectados no solo en su salud, sino en otros aspectos que podrían provocar en ellos inestabilidad emocional, espiritual, económica y familiar.

Definitivamente, no soy experta en temas epidemiológicos, ni quiero centrar mis reflexiones en la crisis que enfrentamos como nación; más bien mi deseo es compartirles un mensaje de fe y esperanza que lo llevemos al seno de nuestra familia, de tal manera que estemos en un ambiente de tranquilidad y de optimismo con los que más amamos, asegurándonos de animarlos aun cuando la vida se torne difícil.

Hace apenas unos días, cuando aún podíamos estar reunidos en grupos grandes, escuché a varias personas platicar acerca de los trastornos que sufrirían sus vidas por el hecho de que las escuelas cancelaban sus clases por varias semanas. Hubo momentos en que me reí de las palabras de los padres que estaban aterrorizados por tener a sus hijos todo el día en casa, otros más, mostraban mucho miedo al no sentirse preparados para enfrentar situaciones de crisis y hasta pensaban que podrían morir. Me llamaron la atención las palabras de un joven padre que dijo: “No tengo ni idea de lo que haré con mis hijos en casa, creo que no los voy a aguantar, ¡me van a volver loco!”.

En ese momento, créanme queridos lectores, como si fuese una película delante de mí; recordé que en varias ocasiones yo misma pronuncié esas palabras, fueron tiempos en los que mi esposo y yo estábamos muy ocupados y desgastados por los compromisos laborales que teníamos, además de criar a tres hermosas pequeñas y ¡claro que cometimos muchos errores! Afortunadamente, tenemos entrañables amigos y líderes que nos ayudaron a centrarnos en las necesidades más importantes de nuestras hijas con lo que pudimos mejorar mucho nuestra relación con ellas. En las últimas semanas, gracias a las redes sociales he visto que más expertos nos comparten toda clase de recomendaciones para este tiempo de familia casi casi “obligado”. Deseo compartirles algunas de estas recomendaciones y experiencias con el propósito de que este tiempo de crisis lo enfrentemos con la mejor actitud y una vez que pase, nuestra familia sea más fuerte y unida.

1.- No permita que lo que es una bendición para usted, se convierta en un castigo. Nuestros hijos son el producto de nuestra decisión, de nuestro deseo de trascender a través de ellos, de nuestro anhelo de dar y recibir amor. Ellos representan una bendición del cielo y como tal, tenemos que tratarlos. No se queje de ellos, no reniegue por sus tareas de padre o de madre, eso lo desgasta y crea un ambiente tóxico en su hogar. Si no puede atender todas sus necesidades, busque ayuda para esas tareas, será un recurso bien invertido.

2.- El miedo es la primera amenaza que nuestros hijos enfrentan en situaciones de crisis. Médicamente hablando, se ha dicho que el miedo es capaz de enfermar nuestro organismo y en situaciones de peligro, nuestros hijos son más vulnerables a enfermarse. Para mayor seguridad, platique con sus hijos basados en información oficial, en un lenguaje adecuado y permita que se expresen libremente acerca de lo que les preocupa. Tome el tiempo para explicarles claramente lo que está pasando, hable palabras de fe y de optimismo, dele la confianza de que como familia procurarán protegerlos. Esto aminorará el stress que hayan acumulado y es una grandiosa oportunidad para desarrollar en ellos, la confianza en un Dios que siempre está interesado en el bienestar de las familias.

3.- Haga un plan de actividades para los días que pasarán en casa. Lo primero que provoca caos y desorden en casa, es que una familia no tenga un programa de actividades y tareas asignadas a sus miembros. Si usted quiere un tiempo armonioso en casa, haga un programa diario de actividades donde todos los gustos e inquietudes sean tomados en cuenta. Dele prioridad a las actividades y hábitos de estudios, como la lectura, la escritura, crucigramas, sopas de letras, porque con ello, sus hijos se verán beneficiados doblemente.

4.- Tome tiempo para jugar con su familia, un tiempo especial para divertirse aun con las limitaciones que la contingencia les ha impuesto. Todos los juegos de mesa y tradicionales como la lotería, serpientes y escaleras, basta, canicas, el avión, pueden ser de gran apoyo, pues no requieren de mucho gasto y les brindarán el beneficio de crear memorias imborrables en sus hijos, además de desviar su atención de lo que está sucediendo en su entorno.

5.- Busque información en internet para acceder a museos y bibliotecas que están ofreciendo visitas y consultas virtuales sin costo. Esta es una gran oportunidad para cultivar a sus hijos en conocimiento, en cultura y en las artes.

Estoy segura de que también esto va a pasar pronto, nada es para siempre y esta situación también nos puede dejar muchos aprendizajes y quiero animarles a que aprovechemos este tiempo para reforzar en nuestros hijos todos los valores que necesitamos para una mejor convivencia en casa, cada día; cada minuto, es una nueva oportunidad para seguir sembrando en ellos una buena semilla que los convierta en mejores seres humanos, en excelentes ciudadanos y en hijos que nos llenen de orgullo, porque definitivamente, este es el propósito primordial de nuestra familia.

Deseo que todos estén bien y que Dios los cuide.

¡Hasta la próxima!

Comentarios y sugerencias:

elsitacruzita@gmail.com

TODO ES MEJOR EN FAMILIA



En los últimos días, todo México ha sido sacudido por la crisis mundial que enfrentamos por el contagio del Covid-19, los que hemos estado al pendiente de los medios de comunicación, hemos visto con asombro cómo la rutinaria vida de las grandes y pequeñas ciudades ha sido trastornada por las medidas de contención que han dictado las autoridades de salud, al grado de dejar las calles desiertas y casi inmovilizadas a las empresas e instituciones. Claro que esto es grave, debido a que muchos individuos serán afectados no solo en su salud, sino en otros aspectos que podrían provocar en ellos inestabilidad emocional, espiritual, económica y familiar.

Definitivamente, no soy experta en temas epidemiológicos, ni quiero centrar mis reflexiones en la crisis que enfrentamos como nación; más bien mi deseo es compartirles un mensaje de fe y esperanza que lo llevemos al seno de nuestra familia, de tal manera que estemos en un ambiente de tranquilidad y de optimismo con los que más amamos, asegurándonos de animarlos aun cuando la vida se torne difícil.

Hace apenas unos días, cuando aún podíamos estar reunidos en grupos grandes, escuché a varias personas platicar acerca de los trastornos que sufrirían sus vidas por el hecho de que las escuelas cancelaban sus clases por varias semanas. Hubo momentos en que me reí de las palabras de los padres que estaban aterrorizados por tener a sus hijos todo el día en casa, otros más, mostraban mucho miedo al no sentirse preparados para enfrentar situaciones de crisis y hasta pensaban que podrían morir. Me llamaron la atención las palabras de un joven padre que dijo: “No tengo ni idea de lo que haré con mis hijos en casa, creo que no los voy a aguantar, ¡me van a volver loco!”.

En ese momento, créanme queridos lectores, como si fuese una película delante de mí; recordé que en varias ocasiones yo misma pronuncié esas palabras, fueron tiempos en los que mi esposo y yo estábamos muy ocupados y desgastados por los compromisos laborales que teníamos, además de criar a tres hermosas pequeñas y ¡claro que cometimos muchos errores! Afortunadamente, tenemos entrañables amigos y líderes que nos ayudaron a centrarnos en las necesidades más importantes de nuestras hijas con lo que pudimos mejorar mucho nuestra relación con ellas. En las últimas semanas, gracias a las redes sociales he visto que más expertos nos comparten toda clase de recomendaciones para este tiempo de familia casi casi “obligado”. Deseo compartirles algunas de estas recomendaciones y experiencias con el propósito de que este tiempo de crisis lo enfrentemos con la mejor actitud y una vez que pase, nuestra familia sea más fuerte y unida.

1.- No permita que lo que es una bendición para usted, se convierta en un castigo. Nuestros hijos son el producto de nuestra decisión, de nuestro deseo de trascender a través de ellos, de nuestro anhelo de dar y recibir amor. Ellos representan una bendición del cielo y como tal, tenemos que tratarlos. No se queje de ellos, no reniegue por sus tareas de padre o de madre, eso lo desgasta y crea un ambiente tóxico en su hogar. Si no puede atender todas sus necesidades, busque ayuda para esas tareas, será un recurso bien invertido.

2.- El miedo es la primera amenaza que nuestros hijos enfrentan en situaciones de crisis. Médicamente hablando, se ha dicho que el miedo es capaz de enfermar nuestro organismo y en situaciones de peligro, nuestros hijos son más vulnerables a enfermarse. Para mayor seguridad, platique con sus hijos basados en información oficial, en un lenguaje adecuado y permita que se expresen libremente acerca de lo que les preocupa. Tome el tiempo para explicarles claramente lo que está pasando, hable palabras de fe y de optimismo, dele la confianza de que como familia procurarán protegerlos. Esto aminorará el stress que hayan acumulado y es una grandiosa oportunidad para desarrollar en ellos, la confianza en un Dios que siempre está interesado en el bienestar de las familias.

3.- Haga un plan de actividades para los días que pasarán en casa. Lo primero que provoca caos y desorden en casa, es que una familia no tenga un programa de actividades y tareas asignadas a sus miembros. Si usted quiere un tiempo armonioso en casa, haga un programa diario de actividades donde todos los gustos e inquietudes sean tomados en cuenta. Dele prioridad a las actividades y hábitos de estudios, como la lectura, la escritura, crucigramas, sopas de letras, porque con ello, sus hijos se verán beneficiados doblemente.

4.- Tome tiempo para jugar con su familia, un tiempo especial para divertirse aun con las limitaciones que la contingencia les ha impuesto. Todos los juegos de mesa y tradicionales como la lotería, serpientes y escaleras, basta, canicas, el avión, pueden ser de gran apoyo, pues no requieren de mucho gasto y les brindarán el beneficio de crear memorias imborrables en sus hijos, además de desviar su atención de lo que está sucediendo en su entorno.

5.- Busque información en internet para acceder a museos y bibliotecas que están ofreciendo visitas y consultas virtuales sin costo. Esta es una gran oportunidad para cultivar a sus hijos en conocimiento, en cultura y en las artes.

Estoy segura de que también esto va a pasar pronto, nada es para siempre y esta situación también nos puede dejar muchos aprendizajes y quiero animarles a que aprovechemos este tiempo para reforzar en nuestros hijos todos los valores que necesitamos para una mejor convivencia en casa, cada día; cada minuto, es una nueva oportunidad para seguir sembrando en ellos una buena semilla que los convierta en mejores seres humanos, en excelentes ciudadanos y en hijos que nos llenen de orgullo, porque definitivamente, este es el propósito primordial de nuestra familia.

Deseo que todos estén bien y que Dios los cuide.

¡Hasta la próxima!

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